Sábado, 12 de Abril de 2008

"Un coche que va a más de 200 sólo te lleva a la cárcel"

Pere Navarro, director general de Tráfico. Con su gestión, los muertos en accidente han bajado en 1.300 desde 2003. Su sello: ‘No podemos conducir por ti'. El carné por puntos, su mejor aliado

DIEGO BARCALA ·12/04/2008 - 20:31h

El director general de Tráfico, Pere Navarro, posa en la sala de control de pantallas de la sede de la DGT. DANI POZO.

Parece que ha encontrado la fórmula mágica para hacer que los recuentos de víctimas en las carreteras desciendan cada mes (el pasado fue el mejor marzo de la historia de las estadísticas de tráfico). Parte del mérito lo tiene el ingeniero técnico industrial catalán que ocupa la dirección de la Dirección General de Tráfico (DGT) desde 2004. Sin embargo, Pere Navarro (Barcelona, 1952) es para muchos la imagen del impulsor de la mano dura con los conductores. Lo entiende, sabe que las estadísticas ponen a cada uno en su lugar. En sus cuatro años al mando de Tráfico han muerto 1.300 personas menos que en la legislatura anterior. De momento, Pere Navarro sigue como director en funciones. Su continuidad depende de si el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, sigue confiando en él. Ganas de seguir no le faltan, aunque en privado reconoce estar harto de ser el que corta el rollo en todas las bodas a las que acude: "Este cargo castiga mucho a la persona".

El número de muertos ha bajado, pero el último barómetro del Observatorio de Seguridad Vial dice que la mayoría de los españoles cree que siguen siendo los mismos o que han subido. ¿A qué se debe el error?

Lo primero que hicimos hace cuatro años fue preguntar en una encuesta: ¿Cuántas personas mueren al año en la carretera? La gente dijo que entre 700 y 800. Y estábamos en los 5.400 muertos anuales. Entonces decidimos trasladar la catástrofe a la sociedad con los mensajes en los paneles de información que hay en las carreteras. El resultado fue que en el último barómetro preguntamos ¿Hay menos accidentes? y la gente respondió que no. Y eso es porque ahora el debate es mayor, los accidentes salen en los medios y los ciudadanos perciben que hay muchos siniestros y muy graves, lo cual por otro lado, es cierto.

Una de las causas del bajón en la siniestralidad es el carné por puntos ¿Le queda mucho efecto?

Es una apuesta a medio-largo plazo y éste es un país que mira a corto plazo. En cuanto hubo un repunte la gente dijo que se había agotado. Cuando presentamos el permiso dijimos que era con perspectiva a tres años para ver su efectividad. Va haciendo su trabajo con ayuda del Código Penal.

¿Tiene miedo de que se piense que está siendo restrictivo en exceso?

La educación y las infraestructuras son importantes a medio-largo plazo, pero a corto la UE lo deja claro: alcohol y conducción, cinturón y casco, velocidad y los reincidentes. Ahí es donde concentramos los esfuerzos. Parece que estamos obsesionados con el conductor, pero oiga, es que el factor humano es decisivo. La educación es importante, pero ¿Qué hacemos hasta que los niños de 10 años se saquen el carné? ¿Esperamos contando muertos?

¿Por qué no bajaron los muertos en la legislatura anterior?

Por aquella época se pensó que los accidentes eran un problema inevitable unido al progreso. Desde el punto de vista político era un marrón sin rentabilidad, que mejor ni tocarlo y cuanto más lejos, mejor. Ahora es una prioridad política, hemos visto lo que hacen los países de nuestro entorno y nos hemos puesto a ello. Hemos pasado de la resignación al Yes We Can de Obama.

¿Era sólo un problema de actitud?

Además influye que la sociedad civil se ha puesto en marcha con la aparición de fundaciones y asociaciones de víctimas. Y éstas presionan.

A pesar del éxito de los datos, apenas se habla de tráfico en el debate político.

Por primera vez en la historia de este país se ha hablado de Seguridad Vial en un debate de investidura. Para los que trabajamos en esto es un hecho histórico.

Además, es un asunto del que no se puede presumir.

No se puede por respeto a las familias de las personas que pierden la vida en la carretera. Pero son 1.300 muertos menos. No sé si somos conscientes. Es una catástrofe propia de una guerra y que entre todos vamos evitando. Hemos dejado atrás el paternalismo antiguo, éste es un problema de todos.

Hablando de paternalismo ¿Cómo le sentó la crítica de Aznar a la DGT, cuando dijo: ‘Déjame que beba tranquilo, mientras no ponga en riesgo a nadie'?

En Francia, a un ex presidente se le cuida porque es una autoridad moral. Aznar cometió un error y en su momento entramos al trapo. Pero luego pensamos que estábamos haciendo algo que gusta mucho en España, que es que nos encanta cepillarnos a alguien que está arriba. Tenemos cuatro ex presidentes, vamos a cuidarlos.

La siniestralidad de motoristas apenas ha bajado en 2008, ¿Dónde están las medidas prometidas en noviembre sobre el plan de motos?

El gran mérito de ese plan es que antes se responsabilizaba sólo a los motoristas. Algo muy del país, echarle la culpa a otro. Y ahora es un problema de todos. En abril comienza la campaña dirigida a motoristas y automovilistas. El 1 de septiembre empieza la reforma del carné de motos. Sube un año la edad para ir en ciclomotor (de 14 a 15) y se introducen pruebas de circulación para el A y el A-1. Antes uno se examinaba haciendo sólo unos conos.

¿Y los guardarraíles?

Estamos cerrando el acuerdo con las diputaciones para cofinanciar el cambio de las barreras en las vías secundarias con los 30 millones anunciados en el plan de motos.

Si muchas veces la velocidad es el desencadenante de los accidentes, ¿Por qué no se limita la potencia de los coches?

No puede ser que cruces las fronteras, que no existen, y los límites cambien. Hacemos lo que el resto de Europa: Radares y fomentar los limitadores para que se generalicen. Pero hay que hacer caso, ¿De qué sirve un limitador a 160 km/h si luego conduces a esa velocidad por la ciudad?.

Pero algo habrá que hacer.

Hay un mensaje importante. El Código Penal dice que ir a más de 200 km/h es delito. Comprarse un coche que corra a más de 200, sólo lleva a la cárcel. O a un juzgado.

¿Qué cifras de siniestralidad serán las normales?

Normal no es nunca. Podemos hablar de medias europeas. Los suecos encabezan el objetivo cero, que se cuenten los accidentes y no los muertos. Hace cuatro años nadie daba un duro por España en Bruselas como diciendo ‘Estos españoles están siempre de fiesta y beben y cogen el coche'. Bien, pues ya hemos adelantado a Italia y a Bélgica. Estamos al nivel de Austria. Hemos demostrado que no hay ninguna mutación genética de los españoles que nos haga diferentes.