Sábado, 12 de Abril de 2008

Aitzol Aramaio muestra en su debut una visión optimista del final de la vida

EFE ·12/04/2008 - 16:29h

EFE - El director del Festival de Málaga, Salomón Castiel (c), el representante del jurado de Documentales, Sergio Tréfaut (i), y el presidente del jurado de la Sección oficial, Guy Braucourt, hoy durante la presentación del palmarés de la undécima edición.

El joven director vasco Aitzol Aramaio ha querido mostrar una visión optimista del final de la vida en su primer largometraje, "Un poco de chocolate", basado en la novela de Unai Elorriaga "Un tranvía en SP", ganadora del Premio Nacional de Narrativa en 2002.

El anciano Lucas (Héctor Alterio) y su hermana María (Julieta Serrano) viven juntos, recordando ambos a las personas que han amado a lo largo de su vida, y se encontrarán con dos jóvenes, Marcos (Daniel Brühl) y Roma (Bárbara Goenaga), a los que transmitirán su forma de ser.

Para Aramaio, que presenta hoy su "ópera prima" en la sección oficial del undécimo Festival de Cine Español de Málaga, aunque fuera de concurso, la historia refleja "una manera de ser o una actitud positiva ante la vida", que el protagonista encarnado por Alterio "contagia a los que tiene alrededor".

El director considera especialmente importantes en la película las miradas y los gestos en los personajes que interpretan el hispano-alemán Daniel Brühl, conocido entre otros trabajos por su intervención en "Good bye, Lenin!", y la donostiarra Bárbara Goenaga.

La principal dificultad de la adaptación al cine de la novela de Elorriaga fue que en ésta "había muchos pensamientos", que en la pantalla sólo podrían ser expresados con una voz "en off", según Aramaio, por lo que muchos de ellos fueron suprimidos.

La muerte se plantea "como algo natural", porque el protagonista "sabe que se está muriendo, pero toma una decisión buena y una actitud positiva ante la vida", ha dicho el director, que ha asegurado que a Elorriaga le ha "gustado mucho" la versión cinematográfica de su obra.

Por su parte, Bárbara Goenaga ha calificado a su personaje como "una chica muy pura e ingenua, que vive todo por primera vez", por lo que en la relación que establece con el personaje de Daniel Brühl "lo importante para ella es el juego, y a él también le engancha ese juego".