Viernes, 11 de Abril de 2008

Alemania flexibiliza la investigación con células madre

Acceso a más bancos de células embrionarias y posibilidad de cooperación internacional amplían las posibilidades de un marco legal restrictivo

PÚBLICO.ES / AGENCIAS ·11/04/2008 - 16:04h

EFE / PEER GRIMM - La ministra de Educación e Investigación, Annette Schavan, durante el debate sobre la nueva legislación.

Varios meses de debate y los que vendrán. Alemania abrió hoy un poco más la puerta a la investigación con células madre embrionarias. Pero, aunque entreabierta, esa puerta mantiene la cadena puesta y semantiene la línea general restrictiva.

El Bundestag ha votado a favor de ampliar el calendario en el que está permitida la investigación con este material genético. Hasta ahora sólo se podía trabajar con células madre cultivadas antes de 2002, mientras que el nuevo plazo permite el uso de todas las células anteriores al 1 de mayo de 2007.

En cualquier caso, se mantiene la restricción para su producción dictada por la ley de bioética de 1991, por lo que siguen teniendo que ser importadas.

La nueva enmienda levanta la prohibición a participar en proyectos internacionales

Más importante que los plazos, para la comunidad científica la buena noticia es que la nueva enmienda levanta la prohibición a participar en proyectos internacionales de investigación.

Los parlamentarios siguieron al llamamiento de la comunidad de científicos que les había pedido que revisen este procedimiento, fundamentalmente porque las líneas de células anteriores a 2002 son insuficientes y de mala calidad.

Con la enmienda legal, se calcula que los científicos podrán acceder a hasta 500 líneas celulares aisladas nuevas y adaptadas a los últimos estándares internacionales.

Los científicos habían recalcado que sólo podrán lograrse avances sustanciales en la lucha contra enfermedades como el Parkinson o la diabetes incrementando la investigación con células embrionarias.

Cuatro modelos 

A votación se sometieron cuatro modelos: uno que pedía mantener el status quo, uno que apoyaba la liberalización absoluta, un tercero a favor de la prohibición total y finalmente el aprobado.

Los partidos habían convenido levantar la disciplina de voto por tratarse de una decisión de conciencia que cada diputado debía tomar individualmente.

Entre los que propugnaban prohibir todo experimento con células madre embrionarias figuraba, además de la Iglesia, el diputado y experto jurídico de Los Verdes Volker Beck, quien insistió en que existen alternativas al uso de células embrionarias, como la investigación sobre células adultas, que se consiguen a partir del cordón umbilical o el líquido amniótico.

Diputados como Beck o el autor de la moción, el cristianodemócrata Hubert Hüppe, sostuvieron que la investigación con este tipo de células no ha conducido hasta ahora a los resultados esperados, y que por tanto no merece la pena poner en peligro el principio ético de situar la vida humana por encima de todo.

Esta variante acabó recibiendo el respaldo de 118 de los 576 que depositaron su voto en esta moción.

Partidario de mantener el status quo, la segunda variante más restrictiva, fue, entre otros, el ex presidente del parlamento Wolfgang Thierse, del partido socialdemócrata, quien criticó que el modelo de ampliar el plazo de investigación únicamente tiene como fin mejorar la competitividad de los científicos alemanes.

La ampliación del calendario vigente aplaza el problema hacia el futuro

Entre los que pedían la liberalización total de la investigación figuraba, además de buena parte de la comunidad científica, el socialdemócrata Rolf Stöckel o la cristianodemócrata Katherina Reiche, quienes consideraron que una ampliación del calendario vigente aplaza el problema hacia el futuro, pues tarde o temprano, se volverá a plantear la misma cuestión.

Este grupo de diputados, a los que apoyaron otros 126 en la votación final, recalcaron que su postura no es menos ética que la de cualquier otro, pues defiende un control muy estricto de las importaciones de células madre.

"También la curación de personas es moral", apostillo la diputada liberal Ulrike Flach, una de las defensoras de esta moción.