Lunes, 15 de Octubre de 2007

"La presión de las audiencias me recuerda al colegio"

Cristóbal en 'El síndrome de Ulises'. Encarna a un médico de familia hippie en esta serie de Antena 3

JAVIER SALAS ·15/10/2007 - 11:33h

Nancho Novo es el doctor Cabrero.

En su estreno, El síndrome de Ulises logró ganar la batalla de la ficción española ante RIS científica, Herederos y Cuestión de sexo. Uno de los miembros más destacados del reparto de Ulises es Nancho Novo, artista multidisciplinar que vuelve a la televisión tras algunos años de ausencia.

¿Cómo explicas los buenos datos del estreno de Ulises?
La verdad es que en tele no soy muy ducho. Básicamente, porque no soy practicante, no soy nada televisivo.

¿Cuáles son sus virtudes?
Lo mejor de la serie es un planteamiento de guión distinto, con mucho contenido de concienciación social, al contrario de lo que podría parecer en una serie como ésta. Se habla de la integración social dentro de un barrio desfavorecido.

¿Y de talento cómo andáis?
La serie cuenta con un equipo de guionistas muy potente y cada episodio lo está rodando un director de cine, como Roberto Santiago –El club de los suicidas, El penalti más largo del mundo– o Daniela Féjerman –Semen, una historia de amor, A mi madre le gustan las mujeres–.

Hay quien dice que los personajes están demasiado estereotipados.
Un estereotipo es un grupo muy reconocible. Son reales y creíbles, ahí radica la diferencia con un tópico, que es algo que no se corresponde con la realidad. Claro que hay yonquis con chándal y hippies tirados que fuman porros, la virtud de este guión es el de sacarles de contexto y ponerles en otro más peculiar.

Hablando de fumadores de porros, ¿cómo es tu personaje?
El doctor Cabrero es un tipo que lleva toda la vida en esto, que estudió medicina con Franco, que corrió delante de los grises… Es un hippie reciclado, que está de vuelta de todo y que se ampara en el compañerismo para escaquearse, de ahí la frase que siempre repite: “Hoy por mí y mañana será otro día”.

¿No te identificarás con esa frase?
De hecho me la inventé yo, es aportación mía. Conozco a mucha gente que es así, gente que tiene mucho morro y que apela a la igualdad social desde el pseudo-hippismo para aprovecharse de los demás.

¿Qué relación se establece entre tu personaje y Ulises?
Cabrero se ofende con la llegada de Ulises, porque son personajes opuestos: experiencia frente a un novato sin conocimiento, compromiso político frente a un chico que sólo sabe mirarse al ombligo. Se podría decir que surge de la propia que tenemos Miguel Ángel Muñoz y yo. Hay una ternura casi de padre hacia él, porque podría serlo.

¿Y cómo es la relación entre Miguel Ángel Muñoz y tú?
Miguel Ángel es un currante de la hostia. Tenemos muy buen rollo los dos, porque hay muchas cosas en común que nos unen: nos pasamos las horas muertas hablando de fútbol, música, chicas. Hemos encontrado un punto muy guapo en que no paramos de decir paridas. Y eso se nota luego en la serie.

¿Metiendo morcillas?
No tanto con morcillas como en la forma de ejecutar. Hablándolo entre nosotros y echando unas risas, decidimos exagerar las cosas de una determinada manera, que en lugar de poner cara de susto va a echarse a llorar en mi hombro, y cosas por el estilo.

¿Por qué has vuelto ahora a la tele?
Pues me ilusionó el proyecto. A mí me pone malo vivir con la presión de que las audiencias te van a echar. No me gusta competir, y esto es una forma de competición. En el teatro yo comparto cartelera, no compito con las otras salas. Esta presión de las audiencias me recuerda al colegio y por eso me agobia y me suele echar para atrás a la hora de acercarme a la tele.

¿Qué opinas de la dictadura de las audiencias?
Al menos sabes lo que hay y te haces a la idea, aunque prefiero fiarme de la calidad del trabajo. Creo que ambas cosas son compatibles, la calidad y la audiencia. Aunque a veces sean inversamente proporcionales, lo cual parece una maldad y un topicazo pero muchas veces se cumple