Jueves, 10 de Abril de 2008

La pena del siglo

El Getafe rozó la gesta durante 120 minutos y se le escapó en el último instante (3-3). Jugó con diez casi todo el partido, se vio forzado a la prórroga, marcó tres goles pero Luca Toni desmoronó todas las ilusiones

ÁNGEL LUIS MENÉNDEZ ·10/04/2008 - 08:14h

Sólo la unión de un delantero italiano, Luca Toni, y un equipo alemán, el todopoderoso Bayern de Múnich, pudo con un Getafe heroico. El oportunismo del primero y la afamada constancia germánica se juntaron en el último minuto para destrozar el sueño de un modesto. Para hacer añicos una contagiosa ilusión colectiva que se quedó a unos míseros quince segundos.

El Bayern empató en el suspiro final de la prórroga y eliminó al conjunto madrileño, pero nada ni nadie podrá borrar la dignidad del Getafe en una noche ya para siempre histórica.

La grandeza azulona se resume en su vínculo con el balón. Una hermosa y profunda relación que se plasma en cada recuperación, en todas las posesiones. Infelizmente habituados a equipos que, despreciando a la pelota, se aferran a la sesuda táctica como único argumento, el grupo de Laudrup triangula como los ángeles. Domina todos los escenarios a base de toque y velocidad.

Pasión por el toque

Ayer, una vez más, no renunció a sus benditos genes balompédicos pese a sufrir la expulsión de uno de sus referentes, De la Red, apenas iniciado el partido. Lejos de encogerse, el Getafe se remangó y tuteó con descaro al Bayern durante 80 minutos. Sólo flaqueó tras el descanso y en los desafortunados minutos postreros. La fortaleza moral de los azules pasó ayer pruebas de todos los colores. Y sólo sucumbió a la mala fortuna. Contra ella no hay remedio.

Incontables lesiones previas, inferioridad numérica y empate en el último minuto fueron pasando por las botas incansables y precisas de los locales. Cuando parecían vencidos, emergieron cual colosos en la prórroga. Les creían muertos, pero Casquero y Braulio asestaron dos zarpazos que sí que se antojaron letales. El pequeño tenía a todo un gigante mundial en el zurrón. Y no se vislumbraban visos de reacción por parte de los alucinados teutones.

El 3-1 parecía ventaja suficiente para manejar. El tiempo pasaba y los muniqueses no daban señales. Hasta que en Toni se despertó el astuto carácter italiano. Rebaño un balón sin dueño para marcar el segundo tanto y con él hizo reaccionar al obstinado músculo alemán. Sin un ápice de brillo, con Kahn molestando, el mismo Toni volvió a golpear. Y el cielo se tiñó de negro.

 

"El Bayern no olvidará dónde está Getafe"

Getafe ya no es sólo el centro geográfico de España. Ayer, a pesar de la derrota, se ganó a pulso que el Coliseum sea el epicentro de un terremoto futbolístico que ha dado la vuelta todos los cánones futbolísticos hasta ahora conocidos. El Getafe no merecía irse de Europa en el último segundo. Fe de ello puede dar el todopoderoso Bayern de Múnich. Fe de ello podrá dar a sus nietos Kahn, cuando les cuente que en su última visita a Madrid, fue a Getafe, a jugar contra unos chicos de azul que juegan al fútbol al son de El Barrio, que triunfan con un sombrero negro, que hacen historia como barrieros que son.

Las caras de los protagonistas a la salida del vestuario eran un poema. Aunque más de un aficionado les ordenaba que levantaran la mirada, que tenían que estar orgullosos de lo que habían hecho y que el miércoles tenían otra cita con la historia. “El fútbol no ha sido justo con el Getafe. Los alemanes nunca se entregan y han obtenido un premio no merecido. Es la historia de siempre”, afirmaba Butragueño que ha disputado mil batallas contra los bávaros.

“Todavía no hemos sido capaces de asimilar la situación. Hay que felicitar a los jugadores por el esfuerzo que han hecho, pero el Bayern nunca olvidará dónde está Getafe”, señalaba el alcalde Pedro Castro.

Hoeness, manager del Bayern, también reconocía la excesiva suerte que tuvo su equipo: “Hace mucho tiempo que no veía un partido así. Es claro que al final tuvimos suerte, pero también luchamos para buscarla”.

Pero la tristeza no se podía disimular en el vestuario azulón. Todos eran conscientes de la oportunidad histórica que han perdido.

“La verdad es que todavía no encontramos explicación. Necesitamos días para recuperarnos de este palo. No nos merecemos este final y espero que el fútbol sea justo con nosotros y nos devuelva algo de fortuna el próximo miércoles ante el Valencia. Ahora mismo no hay consuelo”, concluyó Celestini.