Domingo, 14 de Octubre de 2007

EADS: Se buscan responsables

Los implicados en el escándalo por presunto uso de información privilegiada se lavan las manos

ANDRÉS PÉREZ ·14/10/2007 - 21:08h

"Sólo sé que no sé nada". Hermosísima unanimidad la demostrada estos días por todos los responsables, presentes y pasados, del escándalo EADS. Ejemplar. En un país más dividido que nunca por los proyectos ultraliberales de Nicolas Sarkozy, por las nuevas leyes sobre inmigración y por la paranoia securitaria, al menos hay un punto en el que todos los altos cargos de la administración están de acuerdo.

Nadie sabe nada del presunto "delito de iniciados masivo" (abuso de información privilegiada) que permitió que Arnaud Lagardère, Daimler-Chrysler y otros más de 1000 inversores, 20 de ellos privilegiados, vendieran acciones del consorcio semipúblico EADS a primeros de 2006, antes de la caída de su valor en bolsa por problemas en su nuevo producto, el Airbus 380.El rebote más espectacular del escándalo EADS se produjo el jueves, cuando la actual ministra de Economía, Christine Lagarde, presentó un informe de la inspección de Finanzas. Obviamente, la ministra señaló que ella no sabe nada, y que su Administración, dirigida en el momento de los hechos por Thierry Bréton, nada podía saber.

Frase comprometida

Desgraciadamente para Bréton, en el informe había una frase asesina. Bréton había afirmado que nada sabía y que se enteró "por la prensa" en abril del 2006 de la venta de acciones EADS por parte del Grupo Lagardère y del hecho que buena parte de las mismas fueron compradas por el banco público Caisse des Dépôts et Consignations (CDC). Pero el informe de la inspección de Finanzas incluía una alusión a una nota de febrero de 2006, que demuestra que tanto el ministerio de Economía como el primer ministro de la época estaban al corriente de la venta de acciones EADS de Lagardere a la CDC.

El escándalo EADS, consorcio estratégico europeo de aeronáutica y defensa controlado por un pacto franco-hispano-alemán semipúblico, empieza a cobrar proporciones de crisis de Estado en Francia.
No es para menos. A primeros de mes, el diario Le Figaro, propiedad de un grupo de armamento rival de EADS, Dassault, filtraba una nota por la que la Autoridad de Mercados Financieros (AMF) alertaba a la fiscalía de un presunto "delito de iniciados masivo".

La nota de la AMF concentra su fuego en unos 20 accionistas estratégicos. Estos niegan toda responsabilidad y afirman que no estaban al corriente en 2005 de los problemas de cableado eléctrico de los nuevos Airbus 380, problemas que iban a provocar retrasos de más de un año en la entrega del producto.

Noel Forgeard, entonces co-presidente, liquidó su paquete de opciones sobre acciones antes de la caída en bolsa. Pero el fuego principal se concentra en Arnaud Lagardère y su grupo, el Groupe Lagardère. Propietario de más del 17% de EADS entonces, era miembro de la directiva. Y decidió desprenderse del 7,5% del capital pocas semanas antes de que los problemas fueran revelados al mercado y que el valor cayera. Ayer, en declaraciones a Le Journal du Dimanche, un periódico que él mismo posee, Lagardère, íntimo del presidente Nicolás Sarkozy, efectuó una gran declaración. Por supuesto: él no sabía nada. La novedad es que añade que alguien sí sabía: el ex primer ministro Dominique de Villepin.