Domingo, 14 de Octubre de 2007

Las abejas ya saben qué las mata

Científicos de Guadalajara encuentran una explicación al síndrome del despoblamiento que afecta a las colmenas

DAVID VARONA ·14/10/2007 - 20:45h

Un ejemplar de la familia Apidae, cubierto de polen. SXC

Síndrome del colapso de la colonia es el nombre que le dan en Estados Unidos a una enfermedad que hace que las abejas desaparezcan sin dejar rastro. Hasta ahora, los científicos no se ponían de acuerdo en cuál era su causa. Pero enigma y debate empiezan a resolverse gracias a un equipo de investigadores dirigidos por Mariano Higes, del Centro Apícola Regional de Marchamalo, en Guadalajara.

El grupo de Higes ha publicado sus descubrimientos en Applied and Environmental Microbiology. En su artículo, los investigadores aseguran que existe una “asociación significativa entre la presencia del hongo Nosema ceranae y el despoblamiento de colmenas”. Para llegar a esta conclusión han analizado muestras de abejas provenientes de España, Suiza, Francia y Alemania. También han desarrollado una técnica genética para detectar el parásito. Se denomina PCR múltiple y permite identificar, en una sola reacción y en menos de dos horas, la presencia del parásito.

Situación epidémica

Gracias a estas herramientas, Higes ha demostrado que el hongo aumenta su presencia en España desde 2003 y que en 2005 aparece totalmente extendido en todas las épocas del año, rompiendo con la idea de que estas infecciones tienen carácter estacional. Por tanto, se ha detectado una prevalencia mayor de lo que se consideraría normal, lo que permite hablar de “situación epidémica”.

"Esto no quiere decir que Nosema ceranae sea la única causa de la muerte de las abejas, pero sí que es el agente que abre el melón”, explica Higes. Según sus datos, esta enfermedad favorece la aparición de otras, como la conocida varroa, que diezmó los colmenares del mundo durante los años 80 y que todavía causa daños.

Ahora, el equipo de Marchamalo prepara un estudio para la revista Science. “Cuando Applied aprobó nuestro trabajo, nos llamó uno de los editores de Science para pedirnos información y nos animó a publicar en sus páginas”, asegura Higes. Ilusionados, los científicos españoles preparan un artículo en el que describen cómo el parásito destruye las colmenas.

No todo el mundo está de acuerdo con los hallazgos de Marchamalo y, curiosamente, la oposición más dura proviene de España. Ya en su momento, la Universidad de Córdoba realizó un trabajo en el que ponía en dudas que este hongo sea la causa del despoblamiento. A este planteamiento se sumaron buena parte de los apicultores profesionales del país y otros investigadores, que sostienen la tesis de que las abejas desaparecen por culpa de los pesticidas agrícolas.

Higes explica que en Marchamalo han encontrado Nosema y despoblamiento en colonias que no tienen acceso a cultivos tratados con pesticidas. También señala que en otros países, como Francia, el problema de la desaparición de abejas se quiso politizar para arrancar indemnizaciones a los fabricantes de los productos químicos utilizados en los pesticidas. “Además —asegura Higes— para mucha gente es muy duro aceptar que una epidemia como ésta ha cruzado Europa sin que nadie se dé cuenta”.

El Gobierno se ha tomado en serio el asunto y colabora con Higes a través de Sanidad Animal. Y es que, sin abejas, la polinización de las especies vegetales está en apuros. Se calcula que la supervivencia de un 80 por ciento de las plantas depende de estos insectos.

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