Lunes, 7 de Abril de 2008

Obiang expulsa a 400 empleados chinos por protestar

La protesta laboral, en la que hubo dos muertos, violó la ley que prohíbe la huelga

ANDREA RODÉS ·07/04/2008 - 22:31h

Teodoro Obiang.

China no puede poner en peligro sus relaciones diplomáticas con África, un continente estratégico para satisfacer su sed de recursos energéticos y en el que ha hecho inversiones millonarias en infraestructuras. Pero las tensiones entre los trabajadores chinos y la comunidad africana local y la explotación laboral que sufren los inmigrantes chinos están poniendo a prueba las relaciones sinoafricanas.

Un grupo de 400 inmigrantes chinos en Guinea Ecuatorial fue enviado de vuelta a casa el pasado fin de semana por manifestarse de manera violenta por su situación laboral contra las fuerzas del orden.

Los manifestantes trabajaban para una compañía china del sector de la construcción y protestaban por la precariedad en el pago de los salarios, según informó ayer el diario de Hong Kong South ChinaMorning Post.

En los disturbios, ocurridos el pasado 25 marzo en Mongomo, en el interior de Guinea Ecuatorial, murieron dos trabajadores chinos y otros cuatro fueron heridos, según fuentes oficiales chinas.

Estos enfrentamientos reflejan el "estado de tensión" que se vive entre habitantes chinos y guineanos, según un comunicado de la oposición guineana, exiliada en España.

Los proyectos chinos en África causan un gran resentimiento entre la población local por la precariedad de sus condiciones de trabajo y por su tendencia a contratar exclusivamente mano de obra china, sin aliviar el grave paro que sufren estos países.

Alrededor de 100.000 inmigrantes chinos trabajaban en África en 2007, según el Gobierno chino. La cifra es mayor si se tienen en cuenta los inmigrantes ilegales.

"Los chinos cobran 150 dólares al mes, se alojan en viviendas insalubres y la atención médica que reciben se les descuenta de su insignificante salario", dice el comunicado.

La mayoría de inmigrantes chinos llegan a África con contratos abusivos, de uno o dos años de duración, y no reciben su salario hasta el final.

Según Sasha Gong, académica en el Centro para la Solidaridad de la Unión de Sindicatos Americanos, "la mayoría de inmigrantes chinos en África viven en dormitorios de la empresa, sometidos a estrictas normas, como el toque de queda, y tienen prohibidas las relaciones con mujeres locales para prevenir el contagio del sida".

El Gobierno chino dijo a la agencia oficial Xinhua que se trataba de "una disputa laboral" y trató de justificar la expulsión de los trabajadores chinos diciendo que incumplieron con la ley local, que prohíbe el derecho de huelga.

"Pedimos a los trabajadores chinos en el extranjero que respeten las leyes y regulaciones locales", dijo a Xinhua un portavoz del Ministerio de Exteriores.

Este ministerio ha exigido al Gobierno de Teodoro Obiang que abra una investigación para esclarecer lo ocurrido. Pero a Pekín no le interesa abrir un conflicto diplomático con un país estratégico por su petróleo, en el que la empresa estatal China National Petroleum Corporation, CNPC, acaba de invertir en un proyecto para la exploración en aguas profundas.

Pekín quiere ocultar las pésimas condiciones de trabajo que sufren los inmigrantes chinos en África. Pero debe velar por su seguridad si quiere mantener su modelo de expansión económica por el continente africano.