Viernes, 4 de Abril de 2008

Montilla se planta ante Zapatero

Exige alternativas "inmediatas" al problema de la sequía y ante el no a trasvasar el río Segre

FERRAN CASAS / JUANMA ROMERO ·04/04/2008 - 20:57h

José Montilla y José Luis Rodríguez Zapatero.

Montilla no se quedó callado. El president envió hoy una carta a la aún ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, exigiendo una alternativa viable y eficaz al trasvase temporal del Segre a Barcelona para afrontar la sequía, que el tripartito pretende y la Moncloa le niega. La misiva de José Montilla, que se dio a conocer mediante un comunicado de presidencia de la Generalitat, no sólo exige alternativas "inmediatas" después del portazo que el jueves desde Bucarest dio Zapatero al trasvase.

También pone en duda que éstas existan y, de forma cruda, da a entender que quizás a día de hoy el ejecutivo del PSOE no tiene una alternativa a la propuesta del tripartito para asegurar agua de boca para la capital catalana a partir de otoño. Por eso le reclama que le "reporte los informes que tenga, si es que los hay".

Opción única y última

De hecho el Govern, integrado por tres formaciones contrarias a la política de trasvases, siempre ha asegurado que, ante lo que se avecina, la conducción de aguas parcial y puntual del Segre no sólo es "la única" forma de afrontar la sequía hasta que en abril de 2009 funcione la desalinizadora del Prat de Llobregat, sino también "la última" si no llueve. De ahí que Montilla y el conseller Francesc Baltasar, de ICV, hayan asumido, según ellos no sin conocimiento previo del Gobierno español, el coste político del trasvase. Lo que no se esperaba el ejecutivo catalán, "en ningún caso", era la actitud "nada receptiva" de Zapatero. A lo que se ve, el desmarque de Esquerra, segundo partido del Govern, sí que entraba en previsiones siempre y cuando no pase a mayores.

Maniobras contra el Govern

Desde algunos ámbitos del Gobierno de Catalunya no se duda en tildar de "desleal" a Zapatero. No sólo por el portazo al Segre, sino también por su "poca delicadeza". Cuesta creer, según el Govern, que Zapatero no supiera nada cuando afirmó llevar seis meses tratando el asunto de la sequía con Montilla. Hay quien incluso apunta "una clara maniobra" para que descarrile el gobierno de Montilla, "como ya se hizo con el de Maragall".

El comunicado del Govern afirma que "en ningún momento" el ejecutivo de Zapatero se ha dirigido al de Montilla para poner "formalmente sobre la mesa" alternativas que garanticen el consumo de agua de boca a los ciudadanos de la región metropolitana de Barcelona el próximo otoño.

Pero el Gobierno central no acepta prisas. Para empezar, porque hasta la próxima semana está en funciones. Y porque no tiene aún decididas las medidas que adoptará. Lo que está descartado -y en eso no cederá- es el trasvase del Segre. La vicepresidenta del Gobierno lo enfatizó una y otra vez tras el Consejo de Ministros. No es viable, ni rápido, ni eficaz, por razones "de peso", tanto técnicas como socioeconómicas. Entre las primeras, señaló el "caudal insuficiente". De la Vega entró menos en unos motivos socioeconómicos vagos: los "perjuicios en la agricultura" y en la generación de energía hidroeléctrica.

La Moncloa actuará, pese a todo, de forma "combinada" con la Generalitat. Es más, el contacto de Narbona con el Govern es "permanente". Desde Madrid se estudian alternativas (ya previstas por la Generalitat) que van de pozos a aguas subterráneas o transporte de agua en barco hasta la desalinización. Pero todas las opciones siguen abiertas.

De la Vega da garantías

Las soluciones se conocerán "en su momento, cuando estén ultimadas", ya que la "gravísima sequía" exige respuestas "medidas, serias y muy rigurosas". La vicepresidenta machacó una última idea: "A los catalanes no les faltará el agua para beber, como tampoco faltó a los valencianos, murcianos, castellano-manchegos y andaluces". Pero Montilla se teme lo peor.

PP y CiU piden ceses por el "sainete"

La gestión de la sequía en Catalunya y sus consecuencias en forma de enfrentamiento entre el Gobierno central y el catalán fue aprovechada por el PP y CiU para pedir dimisiones. Los conservadores criticaron el "sainete" mientras que CiU, que en su día avaló el PHN de Aznar, siguió clamando contra el trasvase puntual del Segre a Barcelona. Unos y otros pidieron a Montilla que destituya de forma inmediata al conseller de Medio Ambiente Francesc Baltasar.

Mariano Rajoy consideró el cruce de declaraciones y la falta de alternativas "un espectáculo inenarrable" y recordó que el PHN que Zapatero derogó en 2004 con el apoyo de la izquierda catalana resolvía el problema y, además, "tenía consenso".El presidente regional del partido en Catalunya, Daniel Sirera, pidió que Baltasar deje el cargo y propuso un pleno monográfico en el Parlament. El dirigente popular recordó que Baltasar no cuenta con la confianza de Montilla y lamentó de nuevo las "mentiras" de los dos gobiernos en este asunto.

Por su parte, diversos cuadros de CiU han instado en las últimas horas a Artur Mas, que el lunes se entrevista con Montilla para abordar la situación, a endurecer su posición y pedir el cese de Baltasar de forma oficial al president. Hoy el portavoz de la federación en el Parlament, Oriol Pujol, consideró que el conseller está "incapacitado" para seguir en el cargo y por eso pidió a Montilla "que lo releve". El portavoz afirmó que "cada vez más" la responsabilidad se decanta hacia el president, "que se empecina en sus errores".

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