Sábado, 13 de Octubre de 2007

El último libro de la saga de Harry Potter sale a la venta en ruso y sin acusaciones de satanismo

EFE ·13/10/2007 - 19:16h

EFE - El último libro de la saga de J.K. Rowling, "Harry Potter and the Deathly Hallows", salió hoy a la venta en ruso con una tirada récord de 1.800.000 ejemplares. EFE

El último libro de la saga de J.K. Rowling, "Harry Potter and the Deathly Hallows", salió hoy a la venta en ruso con una tirada récord de 1.800.000 ejemplares y ya sin las acusaciones de "satanismo" de hace cinco años.

Pasada la medianoche, a lo largo de los once husos horarios que tiene Rusia las librerías se vieron asaltadas por adolescentes vestidos de magos, hadas, brujas, monstruos y fantasmas, ansiosos de adquirir el libro con descuento, como prometía la publicidad.

Dada la ambigüedad del significado del título original inglés, la versión rusa del séptimo y último libro de la saga del niño mago fue traducida como "Harry Potter y los Obsequios de la Muerte", parecido a la esperada versión española de "Reliquias de la Muerte".

Para evitar la piratería, la edición rusa se imprimió en secreto en tres imprentas y los ejemplares estuvieron guardados en 43 almacenes por todo el país en medio de medidas de seguridad sin precedentes.

Sin embargo, esto no pudo evitar la aparición de su traducción pirateada en internet poco después de publicarse la versión original, para agrado de los más curiosos e impacientes por saber si el niño mago y sus amigos quedaban con vida al final de la saga.

"La industria editorial rusa no ha visto nada semejante. Este libro ha batido todos los récords nacionales, y ya estamos planeando sacar varias tiradas más", dijo a la agencia Interfax Tatiana Uspénskaya, directora comercial de la editorial Rosman, que tiene los derechos exclusivos de la colección.

Los seis libros anteriores de la historia de Harry Potter salieron en ruso con una tirada total de nueve millones de ejemplares, si bien en todo el mundo esas novelas totalizaron 325 millones de ejemplares y fueron traducidas a 64 idiomas.

El estreno mundial de la versión original del último libro de la escritora británica tuvo lugar el pasado 21 de julio simultáneamente en 93 países del mundo.

La difusión de los libros y películas sobre el niño mago en Rusia fueron objeto de un sonado escándalo en 2002, cuando la Fiscalía de Moscú, a petición de una creyente indignada, abrió una investigación por propaganda de "satanismo, brujería y ocultismo".

La demandante acusaba al segundo libro de la serie, "Harry Potter y la Cámara Secreta", de "herir sus sentimientos religiosos", "predicar la brujería" y "atacar la moral ortodoxa", en alusión a la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Incapaces de medirse con la autora del libro, los fiscales rusos arremetieron contra la casa editora, lo que llevó a la misma Tatiana Uspénskaya a denunciar entonces un "peligroso precedente de censura" y la amenaza de "un nuevo proceso de limpieza" literaria.

Los medios rusos acogieron el escándalo con atención, unos con ironía y titulares jocosos y otros con seriedad, enmarcando el caso en la política de mano dura con la prensa libre de la administración del presidente ruso, Vladímir Putin.

"Harry Potter, más peligroso que Bin Laden", titulaba el diario digital Utro.ru, mientras Grani.ru publicaba un ensayo humorístico, "Harry Putin y la varita mágica del KGB", sobre las similitudes entre personajes y situaciones en la obra y en la Rusia de hoy.

El diario comparó al huérfano Harry con el desconocido Putin catapultado al poder por la "fuerza mágica" obtenida en el Kremlin, es decir en el castillo de Hogwarts que alberga la escuela de magia.

Además, ambos se inician en las artes secretas con la ayuda y protección de un "anciano y bondadoso mago", que en el libro es Albus Dumbledore y en la vida de Putin fue el anterior presidente, Borís Yeltsin, tan voluminoso como aquel.

En tal ambiente de tensa espera de un proceso "Moscú contra Harry Potter", la segunda película de la saga se estrenó en la última semana de 2002 en 42 cines de la capital rusa con el mismo gran éxito que acompañó a los libros y al primer filme.

El escándalo obligó a dar marcha atrás a los fiscales, que inicialmente se proponían crear una comisión integrada por escritores, maestros de escuela y clero ortodoxo para un minucioso peritaje de las aventuras de Harry Potter.