Sábado, 13 de Octubre de 2007

Críticas y un recambio para Luis si Dinamarca vence

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·13/10/2007 - 16:53h

Políticos metidos a administradores del deporte, prensa, vacas sagradas del vestuario mosqueadas, aficionados desencantados y un recambio.

A tenor de lo sucedido con sus tres antecesores eso le espera  Luis Aragonés si hoy España pierde en Dinamarca.  A  Javier Clemente, se lo ventiló la por entonces ministra de Cultura, Esperanza Aguirre, apenas tres meses después de apoyarle públicamente tras el batacazo del Mundial 98. Una humillante derrota en Chipre (3-2) generó que Aguirre se desdijera y precipitara su caída. El ambiente era irrespirable. La selección era un polvorín alimentado por bandos mediáticos: los pro y los anti-Clemente.  

Camacho hizo mutis por el foro tras caer en cuartos de final del Mundial 2002 ante Corea. Nadie esperaba su fuga, pero se confesó desgastado por la presión mediática. Llegó a abrir un salón de actos para explicarle a la prensa sus tácticas. También aceleró su salida sus últimos momentos con Raúl. Todo empezó antes del Mundial con un enfrentamiento entre Carlos Lorenzana,  preparador físico, y Raúl. El conflicto se resolvió con la presencia de los fisioterapeutas personales del madridista y de los jugadores del Valencia convocados. El detonante definitivo fue que Camacho no le dejó jugar el decisivo choque ante Corea por considerar que no estaba recuperado de una lesión.

Iñaki Sáez llegó sin respeto alguno tras renovar antes de la Euro 2004 cuando se le pedía que esperara. Los periodistas, que pedían a los jugones, llegaron a aplaudirle en un entrenamiento la entrega de petos que otorgó la titularidad a estos. Eliminados por Portugal, la expedición llegó a España por separado.