Sábado, 13 de Octubre de 2007

Bajitos contra la angustia

Luis Aragonés plantea el decisivo partido anteDinamarca apoyado en la técnica de Xavi, Iniesta y Cesc. Tamudo entra por Torres

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·13/10/2007 - 16:36h

“Nos la jugamos todos. Es el partido más importante en muchos años”. Serio y concentrado, Casillas advirtió ayer del cataclismo que generará una derrota hoy en Dinamarca. Esta vez no hay repesca. Un batacazo  dejaría marcada a esta generación como la primera que se queda fuera de una gran competición desde la Eurocopa de Suecia de 1992.

En situación límite y angustiado, Luis Aragonés se la juega con Xavi, Cesc, Iniesta y Tamudo por la desoladora lesión de Torres, que estaba fino. Tres bajitos y un cazagoles. Pelota y ratonería para rebajar la superioridad física danesa. La situación recuerda algo a los años en los que España salía a competir con mantequilla y azúcar mientras la Europa espigada y rubia ya conocía el yogur.

El baloncesto, el waterpolo o el balonmano españoles se han quitado ese complejo de encima y se han encumbrado. El fútbol no, y es un error. Puede que Xavi, Cesc e Iniesta tengan la estatura del  landismo, pero se han desarrollado físicamente con los entrenamientos del siglo XXI y todos los bios y fibras posibles. No tienen carrocería para chocar, pero sí talento y piernas para jugar su fútbol los 90 minutos.    

En busca de la jerarquía

Xavi, Iniesta, Cesc, como Casillas y Ramos, han sido los mejores jugadores de sus generaciones en competiciones internacionales juveniles. El choque de hoy forma parte de su trayecto a la consagración como jugadores de selección absoluta y hacia el rol de cabecillas del vestuario: un partido decisivo, un rival potente y un público ruidoso que, con el fútbol, saca la algarabía vikinga y aparca la educada serenidad que genera el bienestar social.

Dinamarca ha sido el Brasil escandinavo de los últimos 30 años. Simonsen, Jesper Olsen, Arnessen, Lerby, Elkjaer Larssen, los hermanos Laudrup... Su generación perdida es más recordada que la que ganó la Eurocopa del 92. Aquella selección era una roca custodiada por Schmeichel, un portero. Justo lo que no tuvo la que se cepilló Butragueño en México 86. No ha vuelto a tener una camada igual Dinamarca, aunque al menos trata de jugar al fútbol con extremos.

Rommedhal y Gronkjaer pueden hacer daño, sobre todo por la izquierda, donde España esta coja porque jugará sin un especialista zurdo en el medio. Capdevila se antoja vital porque la banda será toda para él.  

Sin Raúl, pero con Raúl, España se la juega. Con Luis desquiciado. Sin atisbarse si sus explosiones atienden a sus juegos psicológicos con los que tanto le gusta incitar al personal o a que está sobrepasado por la situación. Una derrota haría estallar el volcán que ha generado la ausencia de Raúl. Luis ya lo ha hecho humear señalándole como culpable de que España no se haya comido un Saci con él en el campo...

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