Sábado, 13 de Octubre de 2007

Menos cines y espectadores en un sector que vive momentos de incertidumbre

EFE ·13/10/2007 - 13:28h

EFE - Vista general de la fachada de la sala de cine Roxy, en Madrid. EFE

Más de cuatrocientos cines -425- han cerrado sus puertas en España desde 2000 hasta septiembre pasado, periodo de tiempo en el que además el número de espectadores cayó de forma alarmante. Malas noticias, pues, para un sector, el de la exhibición cinematográfica, que vive momentos de incertidumbre.

Según el ministerio de Cultura, en la España de comienzos del siglo XXI, con uno de los parques de salas de exhibición más importante y moderno de Europa, había 1.298 cines, que a 23 de septiembre de 2007 eran 873. Y la tendencia es clara: seguirán disminuyendo.

Entre 2000 y el último cuatrimestre de 2007 los cines perdieron, según el mismo balance de Cultura, más de 47 millones de espectadores, que dejaron de ingresar en taquilla 231 millones de euros.

Una caída generalizada de espectadores que Rafael Alvero, director general de la Federación de Cines de España (FECE), achacó en declaraciones a Efe "al escaso interés que levantan las producciones europeas". Mientras el cine "made in Hollywood" alcanzó en lo que va de año una cuota de mercado del 75%, el español apenas superó el 8%, según FECE.

Frente al progresivo cierre de salas tradicionales y desde finales de los noventa, durante años el número de pantallas creció a un ritmo acelerado, por el auge de los multicines, pero desde 2005 la tendencia es también decreciente.

Así, mientras en 2004 las pantallas eran 4.390 y 4.401 en 2005, en 2006 descendieron a 4.299, caída importante que, con toda probabilidad, se repetirá en 2007.

Muchas son las poblaciones españolas que en la última década han visto cómo se quedaban sin cines, o cómo hacían mudanza desde el centro a la periferia, al abrigo de las grandes superficies comerciales que los fines de semana reciben la visita de centenares de miles de personas.

"El cine se ha acercado al espectador", dijo a Efe Pedro Pérez, presidente de la federación que agrupa a los productores audiovisuales, FAPAE, quien advierte del cambio de modelo de negocio que vive el sector de la exhibición.

FIEBRE INMOBILIARIA Un ejemplo claro de la nueva situación, provocada por los cambios profundos en el consumo de ocio, es la Gran Vía madrileña, hasta no hace mucho la calle más cinematográfica de España, con sus dos aceras atestadas de cines hoy reconvertidos en centros comerciales, discotecas, restaurantes o teatros -los más afortunados-, víctimas todos ellos de la fiebre inmobiliaria. El último ejemplo de una crisis que no parece tocar fondo es la suspensión de pagos presentada días atrás en un juzgado de Valencia por el grupo Abaco-Cinebox, con 42 complejos multisala distribuidos por toda España y 450 pantallas, que dan trabajo a más de 1.200 personas. Una medida para "asegurar la continuidad de la empresa y mantener los puestos de trabajo", consecuencia directa de una crisis que tiene sus causas en el descenso continuado del número de espectadores y la fuerte presión ejercida por la piratería. Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), en 2006 los españoles compramos en el "top manta" más de 41 millones de películas grabadas de forma ilegal, y fueron descargadas de Internet 132 millones. Muchas circulan ilegalmente en la Red incluso antes de su estreno comercial en salas. "No hay control alguno y somos el primer país europeo en piratería", asegura Rafael Alvero. La piratería ha tenido también graves consecuencias en la venta y alquiler de películas en DVD, que han registrado en los últimos años caídas importantes. Mientras en 2004 las ventas superaban los 30 millones de unidades, y el alquiler las 3.700.000 -un negocio éste que tiende a desaparecer-, en 2005 las ventas bajaron a los 28 y medio y el alquiler a tres y medio, informó SGAE. LA PIRATERIA, LETAL "La piratería es letal para nuestro cine", afirma Pedro Pérez, presidente de FAPAE, para quien la exhibición "necesita de una segunda reconversión" que encare el futuro digital. "Sigo pensando -dice- que el rito de ir a una sala a ver cine está plenamente vigente, aunque es también evidente que cada vez más gente lo ve en casa. El momento es complicado". Pero el fenómeno no es sólo español. A nivel mundial cada vez hay menos público en los cines, pues prefiere quedarse en casa y disfrutar de unos equipos de "home cinema" más asequibles y con gran calidad de imagen. Según el ICAA (Instituto de las Ciencias y las Artes Audiovisuales), el 45% de los españoles no van casi nunca o nunca al cine. La FECE ha calculado en mil millones de euros la inversión que el sector -da empleo a más de 40.000 personas- tendrá que realizar hasta 2010 para digitalizar sus salas, tras una primera reconversión "acometida sin ayudas públicas" que costó otros 1.500. EL "CARTEL" DE LOS DISTRIBUIDORES Los exhibidores temen por su futuro empresarial debido a "una multitud de barreras impuestas por la administración y los distribuidores", a los que acusan de actuar como un "cartel" y de imponer unos precios y unas condiciones en el alquiler de las películas "muy superiores" a las de otros países europeos. El Tribunal de Defensa de la Competencia les ha dado la razón en su queja contra las "majors" norteamericanas, que les han ocasionado daños que cifran en unos 300 millones de euros. "Nos exprimen y vulneran sistemáticamente la legislación española", denuncia Rafael Alvero. Los propietarios de las salas claman desde hace años por la supresión de la cuota de pantalla, que les obliga por ley a programar cine español o europeo "al margen de su interés y rentabilidad", y acusan a ayuntamientos y diputaciones de "competencia desleal". En los últimos cinco años, según la FECE, la cuota de pantalla les ha generado "una minoración de ingresos de 1.000 millones de euros". La situación es "desesperante" -"atravesamos uno de los peores momentos de nuestra existencia", aseguran- al vivir "acosados y acorralados por abusos y exigencias ilegales e inconstitucionales"· Los exhibidores se han mostrado contrarios al mantenimiento de la cuota de pantalla en la nueva Ley de Cine que el Gobierno quiere aprobar antes de que concluya la legislatura.