Miércoles, 2 de Abril de 2008

Cuadernos a 20 duros

Una papelería madrileña acepta pesetas en abril y mayo

AINHOA LARREA ·02/04/2008 - 20:02h

Nació el 19 de octubre de 1868, y fue moneda de curso legal durante 134 años. Dejó atrás los maravedíes, reales y escudos que circulaban antes, pero en 2002 tuvo que ceder su testigo al euro. Quedó relegada al olvido institucional, aunque siguió como referencia para buena parte de los ciudadanos. Lo curioso es que, seis años después de esa muerte oficial, la peseta ha resucitado: una papelería madrileña ofrece a sus clientes la posibilidad de pagarles con ese dinero, en lo que sus promotores califican de “oportunidad” para gastar la calderilla que tienen guardada y no han cambiado por nostalgia o pereza.

Según el Banco de España, todavía hay cerca de 300.000 millones de pesetas en el país. La Papelería Losada ya hizo una prueba hace cuatro años: su dueño, Fernando Losada, pensó que tal vez fuera una buena idea dejar que la gente abonase sus compras en pesetas durante un tiempo, y materializó el proyecto en la tienda que regenta con su padre, José. El público acogió bien la decisión, y más allá de la anécdota, las ventas del negocio subieron ligeramente. “Muchos vinieron con paquetes de rubias sin utilizar, y una señora nos llegó a traer un fajo de billetes de 500 pesetas absolutamente nuevos”, recuerda Fernando.

Ahora, el establecimiento ha recuperado aquella iniciativa. Ubicada en un céntrico barrio de Madrid, la papelería, que lleva en funcionamiento desde 1965 y no ha cambiado su decoración, permite que los clientes paguen en pesetas los regalos y libros que adquieran, o los servicios de artes gráficas que contraten, pero no lo harán indefinidamente (sólo hasta el 31 de mayo). Y lanzan una advertencia: “No hacemos de banco, no cambiamos dinero”, aclara Fernando.

Con la acuñación de la que fue la última moneda de 100, el 19 de junio de 2001 se puso término a la emisión de la peseta, aunque los españoles pudieron usarla durante ocho meses más (dos de ellos, en convivencia con el euro). Hoy, cuando los duros ya son historia, los propietarios de la Papelería osada consideran que es una buena ocasión para recuperarlos, siquiera provisionalmente, y no han dudado en ponerse manos a la obra. ¿Su aliciente? “La crisis”, apunta Fernando. “Es el momento idóneo para que los consumidores gasten los billetes y monedas que conservaron por añoranza”.