Miércoles, 2 de Abril de 2008

Bernanke reconoce una "posible recesión" de la economía de Estados Unidos

EFE ·02/04/2008 - 17:37h

EFE - El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, durante su comparecencia este miércoles ante el Comité Económico Conjunto del Congreso en Washington, Estados Unidos.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, reconoció hoy que la economía de Estados Unidos pasa por un período "muy difícil" y que es posible que esté en recesión, y defendió ante el Congreso el socorro del Gobierno a Bear Stearn.

"Una recesión es posible, pero recesión es un término técnico que depende de datos que no estarán disponibles por un tiempo", dijo Bernanke, en el turno de preguntas tras su discurso ante el Comité Económico Conjunto del Congreso.

"Ha habido un período de crecimiento muy lento desde el cuarto trimestre del año pasado", apuntó y admitió que "no parece probable que el Producto Interior Bruto (PIB) crezca mucho, si es que crece, en la primera mitad de 2008 y aún podría contraerse un poco".

El funcionario añadió que "está claro" que la economía de Estados Unidos -que en el cuarto trimestre creció solo un 0,6 por ciento, frente al 4,9 por ciento anterior- pasa por un "período muy difícil".

Desde el comienzo de la audiencia, Bernanke tuvo que afrontar las preguntas de legisladores, tanto demócratas como republicanos, acerca del reciente socorro de 29.000 millones de dólares otorgado por la Reserva para que el banco JP Morgan adquiriera la casa financiera Bear Stearns.

"Ya en el verano pasado (hemisferio norte) hubo señales que advertían de los problemas de Bear Stearns cuando dos de sus fondos de alto riesgo con fuertes inversiones en hipotecas de riesgo declararon la bancarrota", dijo el senador demócrata Charles Schumer, de Nueva York.

"¿A qué altura los miembros de la Reserva empezaron a preocuparse por la viabilidad a largo plazo de Bear Stearns?", añadió el senador, que también criticó la celeridad con que la administración del presidente George W. Bush actuó para solventar la debacle del banco de inversión.

"¿Dónde está la justicia cuando se ayuda a Bear Stearns, pero no a millones de compradores de vivienda (que encaran la ejecución hipotecaria)?", preguntó Schumer.

Mientras la administración Bush "actuó rápidamente para salvar a Bear Stearns del colapso total, se ha movido con lentitud de gusano, si es que se ha movido, para salvar del desahucio a los compradores de casas", añadió.

El senador republicano Sam Brownback, de Kansas, argumentó que "si las instituciones financieras privadas se meten en apuestas arriesgadas y pierden (...) y la Reserva Federal termina, de hecho, garantizando esas apuestas, lo que hacemos es poner en riesgo los fondos de los contribuyentes".

"A mí me preocupa cuando el dinero de los contribuyentes se pone en juego para socorrer a los bancos de inversión, que supuestamente saben mucho de finanzas, y salvarlos de los resultados de sus propias decisiones equivocadas", aseveró.

Bernanke reconoció que aunque sus "acciones recientes, al parecer, ayudaron a estabilizar un poco la situación, los mercados financieros siguen bajo tensiones considerables".

"Las presiones sobre los mercados de fondos bancarios de corto plazo, que se habían abatido un tanto a fin del año pasado, han vuelto a incrementarse", dijo.

El funcionario advirtió que "también la inflación es causa de preocupación".

"El índice de precios en gastos de consumo personal subió un 3,4 por ciento en los doce meses hasta febrero, comparado con un 2,3 por ciento en el período precedente de doce meses", explicó.

La Reserva Federal, que presta mucha atención a ese índice de precios, considera que es aceptable y saludable una inflación de entre el 1 y el 2 por ciento anual.

El banco central estadounidense ha bajado las tasas de interés y ha inyectado 400.000 millones de dólares en los mercados financieros desde diciembre, y el Gobierno ha puesto en marcha una devolución de impuestos por 150.000 millones de dólares.

Pero Bernanke atribuyó el aumento de la presión inflacionaria, más bien, a "los agudos incrementos en los precios del petróleo crudo, los productos agropecuarios y otras materias primas en el comercio global".