Viernes, 12 de Octubre de 2007

De la Vega aún duda en ser la cabeza de lista por Valencia

El horizonte de un posible retroceso mantiene vivas sus opciones por Madrid

GONZALO LÓPEZ ALBA ·12/10/2007 - 20:50h

efe - Zapatero y De la Vega, en el Congreso

Sigue siendo su destino más probable, pero también sigue sin haber una decisión cerrada, al menos hasta ayer. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, duda en convertirse en el cartel electoral del PSOE en Valencia para las elecciones generales de 2008, según ha podido contrastar Público en fuentes gubernamentales y socialistas.

Las reticencias de la vicepresidenta están argumentadas. La última encuesta preelectoral publicada en la Comunidad Valenciana, coincidente con los datos que maneja el PSOE, pronostica la pérdida de un escaño para los socialistas.

Con esta prospección demoscópica, el escenario más optimista es que el tirón de la vicepresidenta podría traducirse únicamente en mantener los escaños de 2004, un resultado magro para quien no sólo es la número dos del Gobierno, sino su miembro más valorado en todas las encuestas de ámbito nacional.

Un retroceso cuestionaría su continuidad en esa posición de privilegio, máxime después del malestar interno que provocó su negativa a disputar la Alcaldía de Madrid a Alberto Ruiz-Gallardón.

Falta de sintonía con Pla

A este escenario electoral se añade el dato de que el secretario general del PSOE valenciano, Joan Ignasi Pla, pretende ser el número dos de la lista al Congreso. Pla, como candidato a la presidencia autonómica, protagonizó uno de los peores resultados del PSOE en los comicios del 27 de mayo, aunque ha logrado aplazar su relevo al frente del partido.

Sus relaciones con la vicepresidenta no son todo lo fluidas que convendría entre el cartel electoral y el responsable orgánico, según se reconoce en fuentes socialistas, que apuntan a que la presencia de De la Vega al frente de la lista podría abortar la pretensión de Pla.


Resolución inminente

José Luis Rodríguez Zapatero ya ha abordado el asunto con De la Vega, según reveló ayer en conversación informal con periodistas durante la recepción con motivo del 12 de octubre. Zapatero no quiso, sin embargo, desvelar el contenido de la conversación ni la decisión. "En pocos días se sabrá", se limitó a indicar.

La resolución de la ubicación electoral de De la Vega se está precipitando -el PSOE no aprobará sus listas hasta el 12 de enero- para intentar evitar que se convierta en un enredo.

El secretario de Organización, José Blanco, ha preparado una campaña de balance de gestión del Gobierno que dará lugar a que el día 20 se celebren actos por toda España con participación de todos los miembros del Ejecutivo.

En el planillo provisional figura que De la Vega estará en Valencia y el PSOE regional ha instado la presencia de sus cuadros "para la puesta de largo de la candidatura de la vicepresidenta".

Esta escenificación ha molestado a la vicepresidenta, por entender que se ha lanzado su candidatura antes de que Zapatero hubiera recabado su parecer y por quemar el cartucho de forma prematura.

Aunque de la Vega ha sido reclamada por cinco provincias -Valencia, Madrid, Zaragoza, Jaén y Cádiz-, su destino alternativo sería ir de dos por Madrid.

Según la última encuesta territorial del CIS, Madrid es, junto con Murcia, el único lugar donde el líder del PP, Mariano Rajoy, es mejor valorado que Zapatero.

Los partidarios de esta opción para De la Vega argumentan que ella podría ayudar más en la batalla de Madrid, "pateando la circunscripción" y haciendo de banderín de enganche para el voto femenino y sectores "más de centro".

Bernat Soria, la alternativa en la recámara

El ministro de Sanidad, Bernat Soria, es el nombre que guarda en la recámara el PSOE como alternativa a De la Vega para encabezar la lista de Valencia. El destino inicial de Soria es encabezar Alicante.

No obstante, es originario de la provincia valenciana y el cartel alicantino podría ser asumido con solvencia por la secretaria de Estado Leire Pajín, a priori número dos de la lista. En contra de la opción del ministro de Sanidad opera el dato de que aún tiene un bajo grado de conocimiento ciudadano.