Viernes, 12 de Octubre de 2007

Batalla campal en Donosti

Los enfrentamientos, que se prolongaron casi tres horas en un área de un kilómetro cuadrado, han sido de los más graves registrados en la capital donostiarra y dejaron a su fin una imagen dantesca

GUILLERMO MALAINA ·12/10/2007 - 18:58h

El centro de San Sebastián se convirtió ayer en el escenario de una batalla campal entre efectivos de la Ertzaintza y jóvenes de la izquierda aberzale, después de un festival antifascista convocado por distintas organizaciones contra una concentración de la Falange.

Los enfrentamientos, que se prolongaron casi tres horas en un área de un kilómetro cuadrado, han sido de los más graves registrados en la capital donostiarra y dejaron a su fin una imagen dantesca: sucursales bancarias reventadas, decenas de contenedores quemados, jardineras arrancadas, coches estacionados con lunas rotas, comercios dañados, dos autobuses cruzados en la vía y todas las calles cubiertas por cristales. Fue el resultado de la protesta contra la Falange, cuyos miembros tuvieron que conformarse con lanzar sus proclamas en la soledad de un centro comercial de Intxaurrondo, un barrio periférico de Donosti.

La Ertzaintza había preparado un dispositivo ante el riesgo de incidentes, después de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco revocara la decisión del Departamento vasco de Interior de autorizar sólo la concentración de la Falange en Anoeta, una zona alejada del centro. El juez permitió, sin embargo, que ésta fuera a las cinco de la tarde en el Boulevard donostiarra, donde estaba previsto dos horas antes un festival antifascista, apoyado por organizaciones de la izquierda abertzale.

Al finalizar un concierto

A la postre, la previsión de la Policía vasca resultó insuficiente para frenar lo que se avecinaba. Nada más concluir el concierto del festival, poco después de las cuatro de la tarde, más de 500 jóvenes asaltaron el Boulevard entre vivas a ETA y gritos a favor de la independencia.

A partir de ahí, el caos se adueñó de la ciudad. Los antidisturbios respondieron con pelotas de goma al ataque con piedras, botellas, cócteles molotov y cohetes de los radicales, que iniciaron una primera retirada hacia el paseo de La Concha, donde algunos turistas no perdían la oportunidad de grabar con sus cámaras los incidentes. Los enfrentamientos se extendieron rápidamente por todo el centro, que quedó totalmente aislado durante tres horas.

Los radicales, con las caras cubiertas, atacaban a laErtzaintza por distintos flancos. “Le he dado a un zipaio”, decía un joven a su compañero tras alcanzar con una piedra a un ertzaina. “Venga, vamonos por allí, aquí estamos mal. ¿Donde estarán los fachas, joder?”, le decía el otro, mientras arrancaba una jardinera para reventar después la entrada a un portal y obtener así más piedras como munición. La Ertzaintza, que entretanto retenía los ocho autobuses de los falangistas –unos 480– en el peaje de Zarautz, trataba de hacerse con el control con la ayuda de un helicóptero que vigilaba desde el aire los movimientos de los radicales.

Tuvieron que pasar casi tres horas para que la ciudad recuperara lentamente la normalidad. Los incidentes concluyeron con el centro devastado, dos personas detenidas, siete identificadas y los falangistas gritando en la periferia

Noticias Relacionadas