Viernes, 12 de Octubre de 2007

No son basura, aún son útiles

VICENTE FERNÁNDEZ DE BOBADILLA ·12/10/2007 - 17:01h

El término basura digital se acuñó para definir los desperdicios derivados del consumo de tecnología (monitores, CPU, vídeos, teléfonos móviles) que van a parar a los vertederos o, desde hace un tiempo, son manejados por empresas especializadas, que reciclan un alto porcentaje de sus partes.

Pero es un concepto poco acertado, ya que buena parte de esa basura está en perfecto estado de uso.

La aceleración de los hábitos de consumo, provocada por la aparición continua de modelos más completos a menor precio, lleva al consumidor a acortar el tiempo de vida de sus gadgets y sustituirlos, aunque aún funcionen, por otros más nuevos: móviles con 3G, cámaras con más megapíxeles de resolución, DVD grabadores... La tendencia se repite en todos los países industrializados.

En su libro Made to break. Technology and obsolescente in America, el estadounidense Giles Slade cuenta que sus compatriotas tiraron en 2004 más de 280 millones de ordenadores en perfecto funcionamiento; y al año siguiente, más de 100 millones de teléfonos móviles.

En España no hay cifras exactas, aunque sí datos orientativos y preocupantes.

El Ministerio de Medio Ambiente cifra en 38.772 toneladas la cantidad de desperdicios recogidos en 2004 procedentes de la informática y la electrónica de consumo, una cifra que tiende a aumentar.

Al mismo tiempo, según datos de la OCU , el 60% de los ordenadores domésticos y el 82% de los portátiles tiene menos de tres años.

El tiempo medio de vida de un televisor se ha acortado, hasta rondar los cuatro años, y la llegada de prestaciones, como la TDT o la alta definición (HD), está acortando todavía más el plazo.

No parece muy probable que todas esas toneladas de desechos digitales correspondan pues a aparatos inservibles.

Una encuesta realizada por la firma The Phone House fija en 12 meses el tiempo medio de uso de un teléfono móvil (otras fuentes reducen ese plazo a nueve meses).

Se reutiliza poco

El presidente de la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones , Martín Pérez, opina que la sociedad actual no está por la labor de reutilizar: "El consumidor siempre quiere tener la última tecnología, usar la última habilidad de cada uno de los aparatos, y eso significa comprar con más rapidez".

Sin embargo, el aumento de prestaciones de los aparatos no es el único motivo.

La mitad de los españoles que cambió de móvil el pasado año declara que lo hizo simplemente porque le apetecía, sin otra razón, según la encuesta de The Phone House.

El profesor de tecnología electrónica de la Universidad de Cádiz Enrique Montero, que cada año coordina unas jornadas técnicas de reciclado de aparatos eléctricos y electrónicos, afirma: "El problema es que las administraciones no han apoyado la reutilización, mientras que cada vez han invertido más dinero en el reciclado".

Y añade: "En un aparato electrónico tienes que considerar tres fases que causan impacto ambiental: fabricación, uso y desecho".

Para Montero, el mayor impacto ambiental se produce con la fabricación, y pone el ejemplo de los teléfonos móviles: "Primero, porque se utiliza gran cantidad de energía para fabricarlos. Y segundo, porque ese impacto ambiental no se amortiza si el usuario a los nueve meses ya lo ha quitado de en medio".

El experto dice que estos periodos de amortización ambiental son cada vez más cortos y opina que la sociedad se ha instalado en un modelo de "consumo aberrante".

La afición por tener lo último antes incluso de que lo penúltimo haya comenzado a gastarse se nota en especial en las nuevas generaciones. Los consumidores treintañeros y cuarentones parecen dispuestos a conservar durante más tiempo su equipamiento tecnológico doméstico.

Por último, incluso quienes quieren dar una segunda oportunidad a sus viejos modelos encuentra pocas posibilidades de reaprovechar esa basura digital.

Una buena manera de empezar, según Montero, podría ser educar al consumidor para que se lo piense dos veces antes de condenar al olvido cualquier aparato: "Hay muchos que no necesitamos un teléfono con demasiadas maravillas. Nos conformamos simplemente con que funcione", sentencia.

 TRES PROPUESTAS

Mercado de segunda mano

Algunas cadenas comerciales, como Cash Converters , o páginas web, como eBay , pueden servir para dar salida a aparatos usados. 

Reciclaje, lo más común

En España hay en la actualidad 897 puntos limpios para la recogida selectiva de residuos originados por aparatos eléctricos y electrónicos.

Reutilización

Los ordenadores personales se suelen desechar cuando aún son útiles. La firma inglesa LyfeCycleServices (en España, LCS Iberia) los compra y los pone a punto. Han repartido 37.000 de ellos en países en desarrollo.