Jueves, 11 de Octubre de 2007

Memoria ofendida

De la Vega defiende el carácter integrador de la ley, mientras que el PP habla de totalitarismo

JUANMA ROMERO ·11/10/2007 - 23:20h

Ni medio milímetro. Ni medio suspiro de tregua. El PP ni acepta ni aceptará la Ley de la Memoria Histórica. Aunque ayer Eduardo Zaplana lució la sospecha: “Muchos de los que promueven [la ley] no han sufrido el franquismo. Más bien se han beneficiado de él. Que busquen enfrentamiento los que han tenido prebendas del régimen me parece ridículo”. El portavoz del PP no puso nombres ni apellidos a la “infinidad” de cargos del PSOE que “vivieron bien con la dictadura”. Después abundó en lo “innecesario” de la propuesta, informa María Jesús Güemes.

Diferencias en Madrid

Esperanza Aguirre, por su parte, compró ayer el discurso oficial del PP sin mover una coma: “Una ley impuesta por un gobierno es un síntoma de totalitarismo como no se ha visto jamás”. La presidenta de la Comunidad de Madrid no quiere “memorias colectivas”. “La memoria es algo individual”, dijo, por lo que el texto de José Luis Rodríguez Zapatero no representa más que “la guinda de una legislatura” instalada en la “división de los españoles”.

El rol de la templanza recayó en el alcalde de Madrid. Su alineamiento con la directriz del PP se redujo a una mera aclaración. Sin más: “No tengo ningún criterio distinto al de mi partido”. El combate al Gobierno descolló en forma de ironía: “Todos los símbolos” que recuerdan a Francisco Franco en la capital “dependen de edificios de la Administración General del Estado y, por tanto, del PSOE”. “Han hecho una ley para ellos mismos”. Hecha la afirmación, el compromiso: el Ayuntamiento cumplirá la ley.

El Ejecutivo central, mientras, defiende el acuerdo de ocho partidos (PSOE, IU-ICV, CiU, PNV, BNG, Nueva Canarias, Chunta Aragonesista y Nafarroa Bai) e intenta salvarlo del sello “partidista” que le atribuye el partido de Mariano Rajoy. “Es una ley integradora, en positivo. Para sumar, y no para restar o dividir”, destacó María Teresa Fernández de la Vega al término del Consejo de Ministros. Se refirió, sin citarlo, a un PP arrastrado por el espíritu de “confrontación” y reticente a “cerrar con dignidad una etapa negra en España”.

No hay lucha competencial

La vicepresidenta aprovechó para calmar un pequeño brote: la posible invasión competencial que los ponentes de la ley introdujeron el miércoles en el Congreso al especificar que serán “las Administraciones Públicas”, y no sólo el Gobierno central, los que deban retirar los símbolos franquistas. La norma, insistió De la Vega, es “plenamente respetuosa” con el poder de las autonomías. Y el episcopado, siguió, que esté tranquilo por el artículo 15. 3 de la ley, que amenaza con la retirada de subvenciones a la Iglesia. El régimen de financiación pactado en 2006 “no tiene nada que ver con la norma”, informa Ana Pardo de Vera.

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