Archivo de Público
Jueves, 27 de Marzo de 2008

Con descaro y sin escrúpulos

En 1999, el presunto asesino acusó a un profesor de abusar de su hija cuando fue él quien lo hizo

RAFAEL ADAMUZ ·27/03/2008 - 17:41h

Santiago del valle abusó de sus propios hijos. EFE

Vi la imagen de un asesino, de mirada fría, pálido y negándolo todo”. Juan José Cortés pudo mirar a la cara del presunto asesino de su hija horas después de que desapareciera, el pasado 13 de enero. Su hermano, Diego Cortés, cayó en la cuenta rápidamente y le contó que muy cerca de ellos residía “un pederasta”. Literalmente, a la vuelta de la esquina.

La familia no dudó un segundo e irrumpió en el piso. Tras derribar la puerta, buscó sin éxito a Mari Luz. Hasta ese momento, Juan José no sabía que aquel tipo vivía allí. Y, a partir de entonces, sus esperanzas comenzaron a evaporarse. “Ése fue el momento en el que me di cuenta de que no iba a ver más a mi hija”. Intuición de un padre desesperado, según ha calificado él mismo.

Juan José ignoraba quién era Santiago del Valle. Ahora ya tiene pelos y señales. Ni él ni su familia son gitanos, como los Cortés. La hermana del detenido compartía la vivienda con éste y su mujer, Isabel García, desde que se trasladaron a Huelva procedentes de Asturias. El matrimonio se había mudado dos meses atrás a la antigua casa de los padres de él, ya fallecidos. Según afirmó ayer el propio Juan José, el sospechoso huía de Gijón, donde también intentó abusar de niños.

Mentiras y abusos a sus hijos

Santiago del Valle arrastra un amplio historial delictivo relacionado con los abusos sexuales a menores. En 2002, ya fue condenado (en 2006, fue ratificada la sentencia) por un caso destapado por Canal Sur Televisión que raya lo absurdo y el descaro más absoluto. Él mismo, junto a su mujer, denunció ante el medio de comunicación, en la primavera de 1999, que un profesor de gimnasia abusaba de su hija, de cinco años de edad. En esa época, ambos residían en Sevilla, en la barriada conocida popularmente como Las Tres Mil Viviendas. El matrimonio aportó incluso informes médicos que avalaban supuestamente su denuncia.

La esposa de Del Valle sabía que obligó a su hija a masturbarle

Tras trascender el caso públicamente, se abrió una investigación que determinó, para sorpresa de todos, que el matrimonio no sólo mentía, sino que los abusos provenían de la propia familia. La custodia de sus dos hijos, de un año y cinco, les fue retirada por la Consejería de Asuntos Sociales. En la actualidad, los chicos (de 15 y nueve años ahora) se encuentran bajo la tutela de la Junta de Andalucía.

Los abusos habían comenzado en la primavera de 1998, cuando Del Valle hizo tocamientos en los genitales a su hija y la obligó a masturbarle, en unos hechos de los que tenía “pleno conocimiento” la madre.

Condena a prisión

Santiago del Valle fue condenado a dos años de prisión tras celebrarse el pertinente juicio por un delito de abuso a sus propios hijos. Su mujer fue acusada de encubrimiento. Ambos, de falsificar documentos públicos. El juez consideró en la sentencia que los dos condenados padecían esquizofrenia paranoide, con una minusvalía del 75% en el caso de del Valle, y del 65% su esposa, pero en el momento de cometer los hechos no sufrían ningún brote que “alterara su capacidad de entender y querer”.

Canal Sur volvió a emitir el reportaje. En él, se ve a una persona aparentemente afectada, de verbo pobre, que en un primer lugar clama justicia. Meses después, ante la cámara, Del Valle pide al profesor una indemnización 60.100 euros (diez millones de las antiguas pesetas) “como mínimo” para olvidar todo lo ocurrido.

Condenado, con su mujer, a dos años de cárcel, se le quitó la tutela de sus hijos

Al final de la historia, con la verdad a flote, las imágenes muestran a un Santiago del Valle sentado en el banquillo de los acusados y a las puertas de los tribunales haciendo afirmaciones fuera de lugar y en las que niega la mayor: “Antes de abusar de una pequeña, abuso de cualquier mayor. Pero no me hace falta. Para eso tengo a mi mujer. Ella abusa de mí y yo abuso de ella”, declara mirando a la cámara con una media sonrisa, entre pícara y malvada.

Juan José Cortés desveló ayer, a preguntas de los medios de comunicación, que el detenido consiguió matricularse en unas clases para adultos en el mismo colegio en el que estaba Mari Luz y que fue expulsado tras levantar sospechas por su conducta. “Si lo hubiera sabido, mi hija no habría salido a la calle y yo mismo habría advertido a todo el barrio”.