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Martes, 25 de Marzo de 2008

El nuevo trío de la bencina socialista

Ha nacido el nuevo trío que alimentará el motor socialista: Zapatero, Blanco y Alonso

PÚBLICO ·25/03/2008 - 08:49h

José Luis Rodríguez Zapatero puso toda la carne en el asador para demostrarle a José Antonio, Toño, Alonso ayer en la Moncloa que le estaba haciendo una oferta de ésas que no se podían rechazar. El presidente llegó a evocar su larga y sólida amistad, recuerdos puntuales de infancia y juventud, y sus planes de futuro, todo para convencerle.

Alonso llevaba a la reunión la idea que había madurado después de su primera conversación con Zapatero. Entendía que su amigo y presidente necesite contar con su hombre de confianza en la primera línea para explicar la acción gubernamental. Entonces, ¿por qué no abordar el tema directamente y crear la figura del portavoz dentro del Gobierno o compartir ese papel con otro ministerio?

Toño no entendía que el presidente le necesitaba más fuera del Gobierno que dentro de él. Suele pasar. Pero para Zapatero, encontrar un ministro es más fácil que poner a un hombre suyo como portavoz en el Parlamento con una misión todavía más estelar”, dijo un ex ministro a éste periódico.

Aunque el planteamiento de Alonso era lógico –si hay problema de comunicación, resolvamos el problema hincándole el diente directamente sin dar rodeos–, chocaba con una característica personal que debía conocer en un amigo de toda la vida. A saber: la tendencia al compromiso, a respetar las parcelas, a equilibrar.

"La de carteles que pegamos juntos Toño y yo", le dijo Zapatero a Rodríguez Ibarra 

Zapatero habló poco después de las elecciones con dos personas: María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes. Con ambos, pactó el marco de la futura acción gubernamental. Solbes, como vicepresidente económico, tendría todos los poderes sobre la comisión delegada de asuntos económicos, sin interferencias de ninguna clase. De la Vega seguiría en su tarea de coordinación. Como viera que la vicepresidenta quería retener el informe semanal tras la reunión del Consejo de Ministros, Zapatero dijo: “Conforme”. Por tanto, ya no había margen para crear un ministerio portavoz o algo parecido.

 Pero es que el presidente no se limita a querer un portavoz. Lo que desea es un nuevo Rubalcaba, un propio suyo en la primera línea. El presidente tiene consideración por Alfredo Pérez Rubalcaba y le quiere sin ninguna duda en el Gobierno. Pero, al mismo tiempo, quiere renovar el elenco de políticos de primera fila.

Al día siguiente de las elecciones, lunes 10 de marzo, Zapatero, preguntado por Pedro Piqueras en Telecinco sobre si habría nuevas caras en el próximo gabinete, dijo: “Sí, habrá caras nuevas, no sé si una o más. Éste es mi proyecto. Hay dos pilares, dos columnas que sostendrán la acción de Gobierno. El vicepresidente económico y la vicepresidenta continuarán en su responsabilidad”.

Rubalcaba había captado, según fuentes consultadas, que después del 9-M Zapatero se orientaría a dar un golpe de timón.

La mañana siguiente, martes 11, Rubalcaba, al hablar sobre su futuro, dijo en el programa de Pepa Bueno en TVE estas palabras: “Es clarísimo que uno tiene que pensar lo que quiere hacer en su vida. Ya tengo muchos años, muchas campañas electorales, muchos trienios y tengo que pensarlo”. Y precisó: “Tengo unos días para pensarlo y lo tengo que hacer”.

Rubalcaba había captado que Zapatero daría un golpe de timón 

El 13, el partido de los Socialistas Catalanes (PSC) hacía llegar a Zapatero su malestar por los contactos mantenidos entre el ministro del Interior y el dirigente de CiU Josep Antoni Duran Lleida tras el 9-M, con vistas a configurar el paisaje postelectoral de alianzas. Quizá por esa alarma, quizá por una decisión personal, Zapatero anunció solemnemente en la reunión del comité federal del 15 de marzo que el secretario de Organización José Blanco será quien va a negociar con las demás fuerzas políticas.

Con todo, Rubalcaba señaló el 17 de marzo: “Si el futuro presidente me pide consejo, le recomendaré pactos estables de legislatura, tener claro quiénes son los aliados”. En esa entrevista con RNE, en relación al nuevo gobierno, Rubalcaba dijo: “Se equivocan quienes aseguran que no voy a estar en segunda fila política. Alguna vez lo estaré. Y yo he estado en segunda línea”.

Una cosa es no estar en todas las salsas y otra estar en segunda fila 

No será esta la ocasión, según fuentes consultadas, en la cual Rubalcaba va a estar en segunda línea. Por lo que respecta al presidente, éste le quiere en el Ministerio del Interior. Una cosa es no estar en todas las salsas y otra estar en segunda fila.

Ahora bien, Zapatero ha reservado el ejercicio de la muñeca política con una persona de su generación. Alguien que, como le contestó ayer a Rodríguez Ibarra, “ no está afiliado al PSOE por ser juez, pero es como si lo estuviera. Si yo te contara la de veces que hemos ido a pegar carteles juntos”. Ése es José Antonio Alonso.

Ha nacido, pues, el nuevo trío de la bencina que alimentará el motor socialista: Zapatero, Blanco y Alonso.