Jueves, 11 de Octubre de 2007

Casi 250 muertos en los combates más sangrientos en el cinturón tribal

EFE ·11/10/2007 - 15:17h

EFE - Imagen de archivo de un policía pakistaní en Lahore. EFE

Unas 250 personas han muerto en los últimos combates en Waziristán, en el oeste de Pakistán, donde las tribus pastunes retienen a casi 300 soldados paquistaníes a los que amenazan con ejecutar si el Ejército no se retira de la zona.

El portavoz del Ejército paquistaní, Waheed Arshad, citado hoy por la cadena de televisión Geo, dijo que los enfrentamientos con los radicales islámicos que comenzaron el pasado sábado han causado la muerte de 200 "terroristas" y de 48 soldados paquistaníes.

Otros 20 soldados han resultado heridos en las hostilidades, en las que por primera vez el Ejército paquistaní empleó aviones de combate y no sólo helicópteros para bombardear las posiciones de los llamados "talibanes paquistaníes".

Según el citado portavoz, los bombardeos aéreos concluyeron el pasado martes por la tarde.

Arshad no mencionó bajas entre la población civil, que huyó despavorida de varias aldeas cuando el Ejército paquistaní comenzó su ofensiva el pasado domingo, en respuesta a una emboscada de los talibanes el día anterior.

Representantes tribales citados por la prensa afirman que han muerto medio centenar de civiles, cuyos cadáveres comenzaron a ser enterrados ayer durante una "tregua" entre los dos bandos que Arshad desmintió hoy.

Además, el hospital de la vecina Bannu ha atendido a 165 heridos, de ellos unos 60 en estado crítico, de acuerdo con fuentes hospitalarias citadas hoy por el diario "Dawn".

En el cinturón tribal paquistaní fronterizo con Afganistán viven varias tribus pastunes que defendieron su autonomía durante el dominio británico y la mantuvieron con el nacimiento del Estado de Pakistán en 1947.

Las llamadas Areas Tribales Administradas Federalmente (FATA) incluyen Waziristán del Norte y del Sur, cuyas tribus han desatado una guerra contra el Gobierno desde la operación militar contra la Mezquita Roja de Islamabad, a la que siguió un nuevo despliegue del Ejército en las zonas tribales.

El Ejército paquistaní ha perdido 400 hombres en las FATA desde julio, cifra que se eleva a 1.100 desde que Pakistán se alió con EEUU en su guerra contra el terrorismo.

Los últimos combates, los más sangrientos desde julio, se han registrado en Waziristán del Norte, mientras en la vecina del Sur otro líder tribal mantiene retenidos a unos 300 soldados y paramilitares, incluidos ocho oficiales, que se rindieron al ser emboscados a fines de agosto.

Los soldados están prisioneros del líder tribal Baitullah Mehsud, quien comanda una milicia de unos 5.000 hombres y exige al régimen de Pervez Musharraf que detenga las operaciones de su Ejército en Waziristán del Sur y libere a varios talibanes paquistaníes encarcelados.

Entre ellos, Baitullah exige la liberación de Sohail Zeb, condenado a 24 años de cárcel por terrorismo y sobrino del famoso comandante talibán Noor Alam alias Abdullah Mehsud, un ex preso de Guantánamo que se suicidó haciendo estallar una granada al verse acorralado por las fuerzas de seguridad paquistaníes, en julio pasado.

Al negarse el Gobierno a la excarcelación, la tribu de los Mehsud ejecutó a tres de sus prisioneros la semana pasada.

Un experto en las tribus de Waziristán consultado por EFE entabló un paralelismo entre Baitullah y el mulá Omar, líder de los talibanes afganos, cuyo nombre invoca al jurar y a cuyas fuerzas se unió como voluntario para luchar en Afganistán.

Según esta fuente, la milicia de Baitullah también cuenta con extranjeros, sobre todo uzbekos, entre sus filas, y ha impuesto su versión estricta de la Sharía o ley islámica en Waziristán del Sur.

El líder talibán paquistaní anunció que vengaría a los muertos de la Mezquita Roja.

Según los investigadores, la ola de atentados suicidas que siguió al asalto al templo de Islamabad fue perpetrada por hombres de Baitullah.

El pasado día 6, el dirigente radical amenazó también con atentar contra la opositora Benazir Bhutto, quien el día anterior había sellado un acuerdo de reparto de poder con Musharraf y tiene previsto regresar del exilio el próximo día 18.