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Martes, 18 de Marzo de 2008

Con el riesgo en la maleta

Más de la mitad de los viajeros españoles con destino a países con enfermedades infecciosas no se vacuna

AINHOA IRIBERRI ·18/03/2008 - 23:37h

AFP - Las playas exóticas y los precios bajos animan a viajar a miles de turistas en las vacaciones.

Visitar las playas de Zanzíbar o el sur de Gambia por menos de 1.000 euros está ya al alcance de muchos españoles, sobre todo si se pueden planificar las vacaciones con antelación y si se tiene acceso a los portales de Internet que ofrecen viajes de última hora a precios muy bajos. Algunos de estos viajeros que optan por un destino exótico, de los que hasta hace poco sólo se veían en los documentales de La 2, viajarán esta misma Semana Santa que comienza mañana y la planificación de uno de estos desplazamientos es algo casi tan emocionante como el propio viaje: bucear por Internet, hablar con amigos más viajados, conseguir acomodar lo máximo en un espacio pequeño para no cargar con mucho equipaje... Pero ¿dónde queda la salud?

Un estudio publicado en enero en la revista especializada Journal of Travel Medicine desvelaba que éste es un asunto que no quita el sueño a los viajeros, ya que más de la mitad de los turistas que partieron de los aeropuertos de Madrid y Barcelona con destino a zonas de riesgo de enfermedades infecciosas no habían recibido ningún tipo de profilaxis. El trabajo, basado en una encuesta a pie de avión, no sólo desvela la imprudencia del viajero en temas de salud, también que la responsabilidad de preocuparse por ella es suya en exclusiva.
Ni la aerolínea con la que vuela, ni el hotel donde se aloja están obligados a hablarle de ello. Ahora mismo, usted puede contratar un viaje de ocho días a Gambia en un conocido portal de Internet con apenas unos clicks. Si no se informa por su cuenta, por ejemplo en la web del Ministerio de Sanidad, no sabrá que para ir allí se recomienda la máxima protección frente a la malaria, de la que cada año se declaran en España más de 500 casos.

El jefe de la sección de Medicina Tropical del Hospital Carlos III de Madrid, Sabino Puerta, ha visto muchos casos de malaria en su vida; también fiebre amarilla, parásitos dentro de la piel y otras enfermedades inexistentes en España. Por esta razón, tiene muy claro que, dos meses antes de coger un avión, se debe pedir cita en un centro de vacunación internacional o un servicio especializado, hay que evitar los consejos colectivos o los de amigos y hacer caso a las recomendaciones de los expertos .

Principales precauciones

Estos consejos incluirán medidas generales sobre la alimentación, ropa, bebidas... “Hay cosas muy tontas, como que es mejor tomar el agua embotellada y con gas para evitar la picaresca de que te rellenen la botella de agua no potable”, comenta. Hay otra cosa en la que los viajeros no suelen caer: “Si se está tomando medicación, hay que llevarla por duplicado en la maleta y en la bolsa de mano”. Se evitarán así disgustos en caso de perder el equipaje.

Pero si en algo insiste Puerta es en la importancia de ir a un especialista si se vuelve con fiebre de un viaje de este tipo: “Se debe de entrar al hospital por Urgencias y si es a un servicio especializado, mejor”.

Para este especialista, la malaria es la patología más preocupante de las que se pueden contraer en un viaje exótico, “la reina de una unidad de Medicina Tropical”, explica. En cualquier caso, huye de los dramatismos y cree que con información se puede y se debe viajar tranquilamente: “No hay que viajar angustiado, pero sí ser consciente”. ¿Y aquellos que no se informan?: “Me parece una inconsciencia por su parte”.


"La próxima, con katiuskas ya en el avión"

Eva Mota, de 36 años, fue el verano pasado a Zanzíbar, en Tanzania. Aunque en su equipaje incluyó zapatos cerrados, como le habían recomendado viajeros más experimentados, para un viaje largo optó por ropa cómoda y unas chanclas. Lo que Eva no sabía es que éstas se convertirían en su único calzado, tras perderle la aerolínea su maleta. Una vez en su destino, reconoce que dio largos paseos descalza, a pesar de que había carteles advirtiendo del peligro. No tenía otra opción, ya que las típicas chanclas locales tampoco parecían proteger mucho.

Fueron 16 días inolvidables. Al regreso, notó algo en un pie: “Era como si se me hubiera clavado algo”. Al principio, no picaba, pero luego empezó a hacerlo y Eva acudió al médico de cabecera: “Me dijo que era sarna y a mí me extrañó porque la había visto en animales y no era así”. Le mandaron permetrina y no funcionó, por lo que fue al dermatólogo, que rápido le diagnosticó: era una larva migrans y debían extirpársela con cirugía. No funcionó, como tampoco lo hizo la siguiente opción: la crionización. Al final, optó por visitar el Servicio de Enfermedades Tropicales del Hospital Carlos III, donde le dieron “un antiparasitario, como a los perrillos”. Al final, una larga baja laboral y una decisión: “La próxima vez, con katiuskas ya en el avión”.

 

Análisis de José Ramón de Juanes*

Si hay precaución, no hay problema

El riesgo de contraer enfermedades en viajes internacionales depende del área que se visite, las características del viaje y las propias circunstancias del viajero, así como de las medidas preventivas adoptadas por éste. Cada año, alrededor de 100 millones de personas viajan a diferentes destinos en África, Asia, América Latina, islas del Pacífico y este de Europa, exponiéndose a una gran variedad de patógenos que en raras ocasiones se pueden encontrar en sus países de origen. De todos estos desplazados, muchos se mueven por motivos de trabajo. Los viajeros que siguen los itinerarios turísticos habituales y que respetan las recomendaciones sobre el consumo de alimentos y bebidas seguras, unido a la utilización de las medidas de prevención adecuadas (repelentes, vacunas, quimioprofilaxis, etc.) no tienen riesgo de enfermedad, aunque se visiten países endémicos para ciertas enfermedades.

La vacunación es una importante herramienta para reducir este riesgo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica las vacunas de utilización en viajes internacionales, en vacunas exigidas por ley para entrar en algunos países, vacunas de uso rutinario y vacunas recomendadas antes del viaje según las circunstancias en las que éste se realiza.La OMS diferencia las vacunas que podemos utilizar en viajeros en tres grupos:

1.- Vacunas exigidas por ley en ciertos países para entrar en ellos (según el Reglamento Sanitario Internacional). Fiebre amarilla y ocasionalmente la enfermedad meningocócica.

2.- Vacunas de uso rutinario en los programas nacionales. Enfermedades: haemophilus influenzae tipo b, hepatitis B, poliomielitis, sarampión, parotiditis, rubéola y tétanos, difteria, tos ferina.

3.- Vacunas recomendadas antes del viaje según las circunstancias. Cólera, encefalitis japonesa, encefalitis por mordedura de garrapata, fiebre tifoidea, gripe, hepatitis A, rabia o varicela.

Por todos estos motivos, los viajeros internacionales deberían consultar con su médico al menos entre cuatro y seis semanas antes del viaje para obtener información actualizada sobre las condiciones sanitarias de la zona que va a visitar y poder recibir las vacunas o profilaxis que estén indicadas en cada caso.

* Jefe del servicio de Medicina Preventiva del Hospital 12 de Octubre