Miércoles, 10 de Octubre de 2007

Cara a cara

A FAVOR: Roderic Miralles es presidente de la rama de biocombustibles de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA).  EN CONTRA: Pedro Gómez es investigador del CSIC y autor de Un planeta en busca de energía.

MANUEL ANSEDE ·10/10/2007 - 23:21h

A FAVOR

El presidente de la rama de biocombustibles de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) tiene un papel difícil.

En los últimos meses, los carburantes verdes han recibido las críticas de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, la Organización de las Naciones Unidas y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Miralles, sin embargo, sigue creyendo en las bondades de los biocarburantes.

¿Hay que dar marcha atrás?

Ni hablar, los estudios que demuestran las ventajas ambientales están sobre la mesa. Un estudio del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas afirma que los biocombustibles producidos en España reducen las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 88% por cada kilómetro recorrido, si los comparamos con el gasóleo y la gasolina.

Entonces, ¿no hay que elegir entre gasolina o alimentos?

Ese argumento forma parte de la demagogia de las empresas alimentarias. En 2007, la fabricación de bioetanol sólo utilizará el 1,6% de la producción europea de cereales.

Además, el trigo blando, que es el que utiliza habitualmente nuestra industria, no es el que se suele emplear para fabricar pan.

Fuera de España, se critica que los biocombustibles provocan la deforestación de los bosques tropicales...
Es la demagogia de los partidarios de la lucha Norte-Sur, pero la realidad es que la fabricación de biocarburantes tiene poca influencia en la deforestación del sureste asiático y Brasil.

Por ejemplo, la industria alimentaria es la principal responsable del aumento de la demanda de aceite de palma en el planeta.

Un estudio publicado en ‘Science' dice que sería mejor reforestar.

No estamos hablando de reforestación sí o no. Hablamos de petróleo sí o no. Y ahí la cosa está clara. Si vamos en coche, mejor biocarburantes.

EN CONTRA 

El científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Pedro Gómez recela del actual planteamiento de la industria de los biocombustibles.

En su libro Un planeta en busca de energía, indaga en la relación entre los diferentes combustibles y el medio ambiente.

¿Hay que dar marcha atrás en el tema de los biocarburantes?

Yo no planteo una marcha atrás. Intento no caer en dogmatismos. El problema de la energía es tal que vamos a necesitar todas las fuentes de energía primaria que tengamos a mano, incluso las centrales nucleares. Lo que ocurre en el caso de los biocarburantes es que en las noticias se crean a menudo expectativas desproporcionadas.

¿Hay que elegir entre alimentar a las personas o a los coches?

El primer mundo ha esquilmado los suelos para darnos de comer. Ahora la propuesta es sacar combustible para toda nuestra actividad social. Y no salen las cuentas. Cada persona necesita 2.000 kilocalorías al día para su propio metabolismo, cualquiera que esté a dieta lo sabe. Pero para mantener nuestra sociedad en marcha necesitaríamos 200.000 kilocalorías por persona y día.

No podemos esquilmar los campos así como así, necesitaríamos cien veces más hectáreas y cien veces más fertilizantes.

¿La solución son los biocombustibles de segunda generación?

Posiblemente.

¿Por qué hay que sacar la energía de la mazorca de maíz?

Si no sabemos sacarla de la parte leñosa hay que aprender. En este tema escasea el sentido común. Hay que financiar la investigación. Los dirigentes deberían haber aprendido a escuchar a los científicos después de experiencias como el agujero de la capa de ozono.

Sólo escuchan a los economistas. Y hay que decir una cosa a la gente: no tenemos solución al problema de la energía 

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