Archivo de Público
Lunes, 17 de Marzo de 2008

Mirandilla pide el destierro de los Molina

Un pueblo de Badajoz exige zanjar 12 años de agresiones

M. S. ·17/03/2008 - 21:27h

EFE - Medio centenar de agentes se desplazaron a la localidad el pasado domingo

Mirandilla (Badajoz) está harta de los Molina. La agresión a una mujer de 60 años, arrastrada y pisoteada por un miembro de esta conflictiva familia el pasado domingo, fue la chispa que prendió la mecha del pueblo, que al enterarse de lo ocurrido al salir de misa intentó linchar a los autores de este último acto violento.

Para explicar el polvorín del pasado domingo en esta localidad pacense hay que remontarse a 1996, cuando la familia Molina decidió asentarse en Mirandilla. Un vecino que prefiere ocultar su nombre denuncia que desde aquel momento la paz no ha vuelto a reinar en el pueblo. Relata años de insultos, robos, golpes y amenazas a niños y mayores con katanas y pistolas, y señala como culpables a estos "quinquis sin oficio ni beneficio" que tienen amedrentada a la población.

Desesperación ciudadana

Hace un mes, después de uno de esos últimos altercados, el alcalde, José María Carrasco, reunió a los vecinos en la Casa de la Cultura. Desesperados por las reiteradas agresiones y por la lentitud de la Justicia, acordaron convocar una manifestación bajo el lema Mirandilla por la convivencia y contra los violentos.

La marcha se desarrolló el pasado sábado sin problemas, aunque tras la protesta uno de los miembros de esta familia agredió a un hombre.

No obstante, el detonante de esta nueva versión de Fuenteovejuna llegó el domingo, cuando otro Molina la emprendió a golpes con una mujer mayor por participar en la manifestación.

Cuando se enteraron de la paliza, unos 200 mirandillanos se dirigieron a la casa de la familia armados con palos. Los Molina les recibieron a escopetazos. Tres vecinos resultaron heridos y la Guardia Civil sacó a la familia de la localidad en medio de un tumulto de gente que se quería tomar la justicia por su mano. Los agentes detuvieron a cuatro de los Molina. Los otros cuatro se encuentran en paradero desconocido.

Los vecinos quieren que no vuelvan, pero el alcalde, que ayer se reunió con el subdelegado del Gobierno y la Guardia Civil, recuerda que muy a su pesar "el destierro no existe".