Archivo de Público
Lunes, 17 de Marzo de 2008

Devoción y curiosidad al paso del Cautivo por las calles de Málaga

Miles de personas siguen el recorrido de una de las imágenes más populares de la Semana Santa en Andalucía

ÁLVARO LÓPEZ MILLÁN ·17/03/2008 - 21:21h

Aún retumba el sonido de las cornetas y tambores del Domingo de Ramos en el barrio de La Trinidad. Falta todavía para que el sol ilumine el Lunes Santo de Málaga, pero muchos cofrades ya han empezado a vivir el día más largo del año, el día de Nuestro Padre Jesús Cautivo. Un día especial, sin duda. ¿Pero por qué? “El Cautivo es... El Cautivo”, es la respuesta más frecuente para dar respuesta a la pregunta.

María y Carmen aguardan pacientemente desde las seis de la mañana en la plaza de San Pablo de la capital malagueña. Aquí se instalará, como cada año, un altar con las imágenes de esta popular cofradía que logra engullir a miles de personas durante 24 horas. Ellas dos son del barrio. Acuden puntualmente a su cita con el conocido como Señor de Málaga. Otros, atraídos por el fervor, la tradición o la más mundana curiosidad, llegan desde distintos puntos de la geografía española para seguir el recorrido de esta talla, realizada en 1938, por su estación de penitencia en una ciudad que tiene cada año, para muchas personas, un antes y un después del Lunes Santo en su calendario cultural, festivo y religioso.

En un rápido recorrido por las calles del barrio se pueden encontrar personas de Granada, de Madrid o de Canarias, por poner un ejemplo extremo dentro de la geografía española. Y también hay, en buen número, turistas extranjeros. “No sabemos qué tiene, pero nos atrae”, aseguran algunos cuando se les pregunta el motivo de su viaje para estar junto a una de las imágenes más veneradas de toda España.

Una imagen con gran popularidad

La procesión como tal comienza por la tarde, pero paseando por la mañana por las estrechas calles de este barrio, que tampoco logra escapar del boom inmobiliario, uno logra entender en parte lo popular que es encontrar cuadros con la imagen de este Cristo en cafeterías, restaurantes, tiendas de todo tipo…

“El Cautivo es… El Cautivo”. Es una definición de un trinitario que lo lleva todo el año en una réplica dorada colgada del cuello. Tan elemental como eso, tan simple como el sonido de los tambores de la Banda de los Regulares, cuerpo militar encomendado a esta hermandad, que acompaña al cortejo en medio de un espectacular pasillo humano formado por más de 15.000 personas que han querido ver de cerca a Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad Coronada.

Termina la misa de Alba en torno a las ocho de la mañana. Comienza el traslado a su casa hermandad. Antes, visita a los enfermos del Hospital Civil donde en un acto se imponen las medallas de la cofradía al personal sanitario y a los enfermos de este centro médico. Los privilegiados que logran acceder al recinto disfrutan con la voz de la cantante malagueña Diana Navarro. Incipientes estrellas de la cultura moderna que se incorporan al ritual, por qué no.

El regreso a la casa hermandad

Su recorrido continúa. La estampa comienza a ser espectacular. Ya no tanto por el número de personas que lo acompañan, sino por el impresionante monte de claveles rojos que poco a poco va enterrando a las imágenes en su pequeño trono de traslado. Estas flores, que en un  Lunes Santo se pueden encontrar en decenas de puestos en un negocio paralelo a la Semana Santa, servirán por la noche para que la Imagen vuele por las calles de la ciudad sobre una alfombra del color de la sangre de Cristo.

“¡Viva el Cautivo!, ¡Arriba el Cautivo!”, “¡guapo!, ¡guapo!”. Son las expresiones que más se repiten a su paso desde cualquier punto del traslado y de la estación de penitencia.

Ya por la tarde, el Cristo de Málaga cruza el río para entrar en el centro de la ciudad seguido por unos 20.000 penitentes que en silencio, descalzos en muchos casos, o con los ojos tapados en otros, avanzan de casi como autómatas con una promesa y un compromiso que concluye con los primeros rayos del Martes Santo, cuando El Cautivo regresa a su casa hermandad.

Golosinas, bebidas y bocadillos

Ejemplo de la devoción por El Cautivo es que, poco después de comer, numerosos malagueños de todas las edades pueblan las aceras de todo el recorrido que a partir de las ocho de la tarde realiza la cofradía. Si uno pasea entre las dos hileras de fieles se puede sorprender de lo que la mente humana es capar de inventar para reservar un buen sitio.

No es difícil encontrar sillas de la playa perfectamente alineadas o incluso viejos sofás para asistir al acontecimiento lo más cómodamente posible. Todo sirve, dentro de las reglas del juego limpio (con excepciones, claro), para elevar la posición sobre el mar de cabezas. Desde andamios hasta barandillas del Guadalmedina. Y en el escaso espacio que queda libre, puestos de golosinas, bebidas y bocadillos. La noche es larga y hay que reponer fuerzas. A la vuelta, en torno a las tres de la madrugada, muchos seguirán esperando en el mismo sitio para ver el regreso de la imagen.