Archivo de Público
Lunes, 17 de Marzo de 2008

La lucha olvidada de los musulmanes uiguhres en China

El Gobierno teme atentados terroristas de grupos separatistas islámicos ante los Juegos Olímpicos de Pekín

ANDREA RODES ·17/03/2008 - 18:38h

Rui Wen tiene ojos almendrados, nariz pronunciada y por su aspecto físico, podría pasar por turco o latino. Pero este joven profesor de gimnasio de Pekín, cuyo nombre en el dialecto turco natal es Taher Nurmuhammat, es un chino uighur, una minoría étnica musulmana que vive en la provincia de Xinjiang, una región fronteriza con Afganistán y Asia Central, rica en gas y petróleo.

En el restaurante favorito de Rui en Pekín, One Eke Mukam, ("Los doce músicos", el nombre de una banda legendaria de Xinjiang) suena música turca y sirven carne halal. "Los chinos y los uighur somos muy diferentes", dice Rui.

Por "chinos", Rui se refiere a los han, la etnia mayoritaria del país. Durante los últimos años, el Gobierno ha aplicado la misma estrategia que en Tíbet para asegurar el control sobre Xin jiang. Ha desplazado miles de ciudadanos que ocupan los cargos públicos, abren nuevos negocios y se benefician de las inversiones estatales para el desarrollo económico de la zona, en detrimento de la población uighur.

Bautizada como la ruta de la seda moderna, la región facilita la entrada de petróleo y gas desde Asia Central y la exportación de productos electrónicos y textiles de fabricación china al exterior.

Igual que en Tíbet, Pekín intenta forzar un cambio demográfico 

El Gobierno chino insiste que en Xinjiang existen movimientos terroristas y separatistas activos, que planean atentados, en especial de cara a los Juegos Olímpicos este verano en Pekín. Según los expertos internacionales, la amenaza real de terrorismo es exagerada: Pekín la utiliza como excusa para mantener un control férreo sobre una provincia que considera estratégica por sus recursos energéticos y para aumentar la represión sobre la minoría.

Grupo terrorista

Hace unos días, Wang Lequan, secretario del Partido Comunista en Xinxiang, declaró que, en una operación policial el 27 de enero en Urumqi, capital de Xinjiang, dos personas murieron y otras 15 fueron arrestadas bajo sospecha de planear un atentado durante los JJOO. Según Wang, los detenidos están vinculados al Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), un grupo armado que lucha por la independencia de Xinjiang. El ETIM fue reconocido como banda terrorista por EEUU y la ONU en 2002, poco después de los atentados del 11-S, para lograr la colaboración de China en la lucha global contra el terrorismo.

Pero los analistas creen que el grupo está inactivo desde 2003, cuando su líder, Hasan Mhsum, fue abatido por tropas pakistaníes. El ataque del Ejército chino en enero de 2007 a un campamento militar secreto en las montañas de Kashgar, supuestamente vinculado al ETIM, que causó la muerte de 18 rebeldes, fue criticado por la prensa extranjera.

Desde entonces, ha aumentado la represión sobre la minoría uighur en Xinxiang. Xinhua también publicó unas declaraciones del gobernador de Xinjiang, Nur Bekri, sobre el aterrizaje forzoso de un avión de la compañía China Southern Airlines, que volaba de Urumqi a Pekín, tras descubrirse un "plan de ataque terrorista" a bordo. No se concretaron más detalles, a parte de la detención de dos pasajeros.

Las ONG denuncian que, con la excusa de los JJOO, se cometen abusos 

La ambigüedad y el secretismo que rodean las informaciones oficiales con respecto al terrorismo dan pie a creer que el Gobierno exagera la amenaza de un atentado para ejercer con mayor libertad la represión sobre los uighures o los ciudadanos que considere que pueden perturbar la paz social y la seguridad nacional.

Organizaciones pro derechos humanos denuncian que con la excusa de mantener un clima seguro y armonioso durante los JJOO, las autoridades están llevando a cabo detenciones abusivas y deportando refugiados musulmanes irakíes o pakistaníes.

En Pekín, la comunidad uighur siempre fue muy numerosa. Gracias al domino de los idiomas y sus habilidades comerciales, los hombres de negocio de Xinjiang dominan en el mercado negro. Pero la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio, el mayor control policial y la discriminación que sufren para encontrar empleo han reducido su presencia. Hoy es habitual ver como los puestos de pinchos de cordero de los vendedores uighur aparecen y desaparecen con frecuencia.

Desarrollo económico

La llegada masiva de los chinos han ha a Xinjiang ha traído un mayor desarrollo económico a una provincia históricamente pobre. "Las ciudades de rascacielos son propaganda china para demostrar al mundo lo que han hecho por los pobres uighur", opina Rebiya Kadeer, líder del movimiento uighur en el exilio en EEUU, en una entrevista publicada en Eurasianet."Al final, todo se queda en manos chinas.

A los uighur sólo les queda comerse las sobras", añade Kadeer, que estuvo seis años encarcelada en China por defender los derechos de los suyos. "El Gobierno nos dio el estatus de autonomía pero nunca lo respetó. Ahora en nuestra tierra se ven más chinos que uighures. Es un ataque frontal a nuestra identidad, lengua y cultura", añade Kadeer.

Según la activista, la posición represiva de Pekín se debe al ultra-nacionalismo chino, que no da cabida a otras identidades culturales, como la tibetana o la uighur, y al miedo de Pekín a perder el control sobre los recursos naturales.