Archivo de Público
Lunes, 17 de Marzo de 2008

"¿Por qué me tutea la Poli?"

Los policías franceses tutean a los jóvenes de barrio, y tratan de usted al conductor cincuentón. El debate está servido

ANDRÉS PÉREZ ·17/03/2008 - 18:21h

"Vous” o “Tu”. Tratar de usted o tutear. Ese es el dilema. Agita los espíritus en Francia desde la Revolución de 1789, cuando la gente liberada de la tiranía intentó imponer el tuteo ciudadano que permitía hablar de tú a tú hasta con Robespierre. Más tarde, este país impuso exactamente lo contrario para garantizar la igualdad: el “usted” se volvió obligatorio, fuera cual fuera el rango social de una persona.

En 2008, el dilema gramatical se está convirtiendo en un problema social. Los policías franceses tutean casi sistemáticamente a los jóvenes de los barrios populares, que no soportan esa familiaridad y la consideran el inicio de una espiral de violencia. El propio Nicolas Sarkozy ha tenido que coger el toro por los cuernos. Cuando el pasado 23 de enero visitó una barriada popular del extrarradio parisiense, el presidente fue interpelado desde lo alto de una valla por un joven. Sarkozy, que acostumbra a tutear a obreros, parados, pescadores y empleados –además de a sus ministros– se giró hacia él y empezó a abrir la boca y a mover los labios. Pero se calló.

Esta vez no tuteó, como sí lo había hecho en tantas ocasiones. Si no, no hubiera podido, minutos después, decir a un auditorio formado íntegramente por policías que el tuteo no estaba permitido. En la comisaría de la ciudad dormitorio, el presidente pasó mucho jabón y luego una reprimenda: “el uniforme no os autoriza a hacer lo que os dé la gana. Nada de familiaridades, nada de brazos colgando por las ventanillas cuando estáis de patrulla, nada de tutear a la gente”.


"Nunca me tratan con cortesía"

La violencia que para los jóvenes representa el tuteo practicado por la Policía es un latiguillo generalizado cuando uno se da una vuelta por algunos de los barrios populares franceses, donde viven cinco millones de personas y un elevado porcentaje de la población juvenil, muy superior a la media europea.“¿Pero, por qué me tutean a mí los maderos? Me miran con desconfianza, me piden sistemáticamente los documentos de identidad dos o tres veces al día y nunca me tratan con cortesía, como hacen con la gente normal”. Quien habla así es Toufik, un francés larguirucho de unos 25 años se cruzó con Público durante los disturbios de noviembre pasado, tras la muerte de dos adolescentes atropellados por un coche patrulla en Villiers-le-Bel la periferia norte de París.

Su testimonio no es aislado. Ni se limita al extrarradio parisino. El tema del tuteo diferencial que les aplica la Policía sale a relucir en todas las conversaciones mantenidas por Público en Vaulx en Velin –en la periferia de Lyon, la tercera ciudad de Francia tras París y Marsella– con chavales y adolescentes, desde simples lascars (traviesos) hasta esforzados estudiantes sin beca, pasando por modestos empleados de servicios de limpieza.En el peor de los casos, ese tuteo forma parte de una estrategia de jugar a la guerra de nervios y que ha hecho escalar la tensión entre jóvenes y policías. En ocasiones, la confrontación acaba mal, con cuatro insultos, un ciudadano contusionado y policías que presentan querella contra éste por presuntos “ultrajes y rebelión ante agente de la autoridad”.

El abogado lyonés Bertrand Sayn, especializado en defensa de derechos civiles frente a excesos policiales, conoce el cuadro a la perfección porque una docena de veces al año se ocupa de esos “¡tú te callas!” empleados cuando no se debía.

“Cuidado –advierte–. No se puede decir que hay una estrategia generalizada de la Policía. Pero lo cierto es que es muy frecuente que mis clientes se quejen de un escenario que se repite: un control policial degenera, la Policía emplea un tuteo desagradable y provocador, hay violencia ilegítima e, inmediatamente, los agentes se cubren con una querella preventiva por ultraje y rebelión”, explica el letrado.

Chuletas y gente de mala vida

También algunos sociólogos urbanos han analizado el tuteo policial como revelador de formas de marcaje social. “Por un lado, existe un tuteo respetuoso y recíproco entre los policías  y los buenos clientes, delincuentes clásicos”, explica Fabien Jobard, del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre el Derecho y las Instituciones Penales (CESDIP), dependiente del Ministerio de Justicia y adscrito a la Universidad de Saint-Quentin. “Por otro lado, la Policía trata sistemáticamente de usted y nunca tutea al cliente conocido como el know nothing, el ciudadano de a pie clásico que no sabe de nada; y, por último, existe para los policías otra clientela, la prejuzgada como pequeños chuletas, gilipollas, gente de mala vida. Y a esos, les aplican el tuteo sistemático”.

La Comisión Nacional de Deontología de la Seguridad (CNDS), autoridad independiente de control, reconoce oficialmente el problema como parte integrante de los litigios entre Policía y ciudadanos que le son sometidos, en constante aumento desde 2003. En un estudio para el CNDS,  la socióloga Catherine Wihtol de Wenden pone nombre al problema: en el 64% de los casos de tuteo provocador, las víctimas son franceses cuya apariencia o apellido indican un origen extranjero.

El CNDS, que sólo tramita los litigios entre ciudadanos y la Policía que han sido previamente avalados por parlamentarios, por mediadores de la República o por la Autoridad contra la Discriminación, se ocupó de 144 supuestas chapuzas policiales en 2007. Esa cifra representa un aumento considerable frente a las 108 denuncias de 2005. Según fuentes de la Comisión, que emite dictámenes consultivos susceptibles de pasar a formar parte de sumarios judiciales, “en la mayoría” de los 144 litigios hay, entre otros excesos policiales, el uso del tuteo abusivo.

Tajantes con los candidatos

Thierry Rappeneau, director adjunto de las Escuelas de la Policía Nacional francesa, se lleva las manos a la cabeza al hablar de este problema en una conversación con Público. “En todo caso, nuestras formaciones e incluso los exámenes prácticos son tajantes con los candidatos a policía. No debe haber ningún desliz, aunque haya provocación”.

El código de deontología de la policía, aprobado en 1986, es igual de tajante: no debe haber ni un solo desliz de los agentes, obligados a “no separarse de su dignidad bajo ninguna circunstancia”. Pero todo ese ingente dispositivo administrativo no impide que el problema vuelva sobre la mesa constantemente. El 22 de febrero de 2006, el Ministerio de Interior tuvo que volver a redactar una instrucción ministerial dirigida a las fuerzas de seguridad que insistía en la necesidad de tratar de usted a los jóvenes.

Sarkozy pasa del tuteo al "Lárgate gilipollas"

1. cuando era ministro

Desde sus tiempos de ministro de Interior, Nicolas Sarkozy tomó la manía de tutear hasta a los periodistas, para dar ejemplo del nuevo estilo que decía personificar. Intentó imponerlo a sus colegas de partido, Dominique de Villepin y Jacques Chirac, que siempre le pararon los pies y le replicaban con el tradicional “vous”. Cierto es, no obstante, que Chirac trataba de usted hasta su esposa.

2. tras la llegada a la presidencia

Al llegar al poder, Sarkozy cambió las reglas e incomodó a muchos al seguir tuteando a periodistas y políticos que ya no querían seguir tuteándole. Ello porque el trato de usted, que en francés implica el uso del verbo en segunda persona del plural, también constituye una protección de los débiles frente a un exceso de intimidad fingida por parte de los poderosos. El secretario del Partido Socialista, François Hollande, ha dicho en público que se sentía incómodo por el tuteo que impone Sarkozy.

3. El insulto, tuteado

A la hora de insultar recientemente a un asistente a la Feria de Agricultura que él inauguraba, Sarkozy optó por el “piérdete gilipollas”, en lugar de “piérdase”.  Posteriormente ha admitido que fue un error insultar al hombre. “Porque uno sea presidente no se convierte en alguien con el que es posible limpiarse los pies”, se justificó el jefe del Estado. “Dicho esto –añadió– habría sido mejor no responder”.