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Lunes, 17 de Marzo de 2008

Fuertes caídas de todas las bolsas europeas

Los mercados europeos registran caídas superiores al 3%, lo que ha supuesto máximos históricos del petróleo y del euro

FERNANDO SAIZ / BELÉN CARREÑO ·17/03/2008 - 22:39h


La crisis bancaria norteamericana, reflejada en el colapso del banco de inversión Bear Stearn, amenaza con extenderse al resto de la economía mundial. Lo dijo ayer en París el director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, una persona poco dada a la exageración o el catastrofismo: “La situación es más seria y global de lo que parecía hace unas semanas, y el riesgo de contagio es muy alto”. Los mercados mundiales también percibieron rápidamente el peligro y vivieron una jornada de infarto, con mucha volatilidad y fuertes caídas en la mayoría de los índices bursátiles.

El mercado de divisas reaccionó asimismo con gran nerviosismo, y el euro, que rozó los 1,60 dólares, marcó un nuevo máximo histórico frente a la divisa norteamericana, aunque luego retrocedió hasta niveles similares a los del viernes pasado. 

La venta masiva de acciones se cebó en el sector financiero.  Como decía ayer un analista de bolsa citado por Bloomberg, la situación es tal que “el inversor primero dispara a los valores bancarios y luego pregunta”.

Cualquier empresa del sector está bajo sospecha, independientemente de la situación real de la entidad o de su vinculación con el fondo de la crisis. Los mayores perjudicados fueron los valores de los bancos de inversión norteamericanos (los más directamente afectados por la epidemia).

El más castigado fue Lehman Brothers, que llegó a perder a lo largo de la sesión un 40% de su valor.  Pero el virus de la sospecha traspasó todas las fronteras y se instaló en los mercados asiáticos y europeos. En Europa, el índice Dow Jones Stoxx 600 de valores financieros registró una caída del 6,10%.

La tormenta de los bancos se llevó por delante la práctica totalidad de los índices bursátiles mundiales. En Europa, la mayor debacle se produjo en la plaza financiera de Fráncfort, que perdió un 4,2%, arrastrada en parte por el desplome de Siemens.

Curiosamente, el único que no cayó fue el Dow Jones de Nueva York, que templó sus descensos después de que el presidente Bush interviniera para pedir calma y tranquilidad y acabó ganando un 0,18%.

El origen de la crisis de ayer de los mercados hay que situarlo en la madrugada del domingo al lunes según el huso horario europeo. Fue entonces cuando se confirmó que JPMorgan adquiría Bear Stearns, el quinto banco de inversión de Estados Unidos, por el increíble precio de 2 dólares la acción.

La noticia causó conmoción en todo aquel con un poco de memoria, porque Bear valía hace  un año 170 dólares por acción. El shock se completó con la decisión adoptada por la Reserva Federal de adoptar (una vez más) medidas de emergencia para garantizar la liquidez de los mercados de crédito. 

Tiembla el pilar de Wall Street 

“The Big Five”. Hasta ayer éste era el nombre que recibían los cinco grandes bancos de inversión de Wall Street: Morgan Stanley, Goldman Sachs, Merrill Lynch, Lehman Brothers y Bear Stearns. Hoy, como mucho, podemos hablar de “cuatro grandes”, con tendencia a convertirse en trío, ya que el mercado pone en duda la salud financiera de Lehman.

Del desmantelado grupo, Lehamn mantiene muchas similitudes de negocio con Bear Stearns ya que su principal estrategia era, paradójicamente, la que parecía más segura: la renta fija. Ambos se mantuvieron cautos con negocios del sector más cíclicos, como la asesoría en fusiones y adquisiciones o los escarceos con el capital riesgo.

Sin embargo, en el pecado conservador estuvo su penitencia: el intento de maximizar la rentabilidad de la renta fija les llevó a incorporar instrumentos cada vez más sofisticados y de los clásicos bonos llegaron a las escurridizas subprimes.

Durante la sesión de ayer los inversores asustaron a Lehman, que llegó a caer el 40% en algunos momentos, aunque en el último tramo recuperó hasta ceder sólo un 19,1%. En seis meses, los cuatro supervivientes han perdido casi la mitad de su valor en bolsa y Bear Stearns vale lo que valen sus deudas.