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Lunes, 17 de Marzo de 2008

El gobierno tibetano denuncia la muerte de centenares de manifestantes por la represión china

El presidente de la región autónoma del Tíbet, Qiangba Puncog, aseguró que la policía y el ejército chinos "no hicieron uso de armas" en la represión de las manifestaciones de la semana pasada

AGENCIAS ·17/03/2008 - 13:53h

EFE - Manifestantes pro-Tibet sostienen velas y pancartas con el retrato del Dalai Lama durante una concentración realizada frente a la embajada china en París.

El gobierno tibetano, exiliado en Dharamsala, en el norte de India, ha asegurado que centenares de tibetanos han muerto en manos de las fuerzas de seguridad chinas tras las protestas en Lhasa, la ciudad más importante de Tíbet y que desde el pasado viernes ha sido el principal escenario de los violentos disturbios entre Pekín y los tibetanos contrarios al régimen chino.

Este último balance es muy distinto al balance oficial de Pekín que salda en 13 las personas muertas en las manifestaciones. Las autoridades chinas han negado que sus tropas dispararan para aplacar las protestas en Lhasa. Qiangba Puncog, el gobernador de la región autónoma china, ha insistido en que la calma está volviendo a Lhasa, en toque de queda y bajo un fuerte control militar.

Trece "civiles inocentes" han muerto en las protestas, ha dicho este responsable del Gobierno chino en una conferencia de prensa. “Puedo decir, asumiendo toda la responsabilidad, que no usamos armas letales ni abrimos fuego”, ha dicho el gobernador.

Represión sin armas

El presidente de la región autónoma del Tíbet, Qiangba Puncog, aseguró hoy en rueda de prensa que la policía y el ejército chinos "no hicieron uso de armas".

Puncog señaló que más de 580 personas, tres de ellas turistas japoneses, fueron rescatadas de la violencia en la capital, Lhasa, donde "los residentes extranjeros están, sanos, salvos y bien protegidos".

En una rueda de prensa durante la actual sesión de la Asamblea Nacional Popular (Legislativo), el presidente tibetano defendió la actuación de las fuerzas chinas e indicó: "Me gustaría saber si hay algún Gobierno defensor de la democracia y vigencia de la ley que toleraría tal violencia".

"Estoy indignado porque la camarilla del Dalai Lama y algunos occidentales hayan llamado a los incidentes 'protestas pacíficas", añadió.

Según los medios oficiales, el orden fue restablecido ya en Lhasa, cuyo centro histórico continúa tomado militarmente y por el que "circulan vehículos y habitantes locales, pero no extranjeros", dijo hoy un testigo.

Tensa clama en Lhasa 

La misma fuente, que prefirió guardar el anonimato, indicó que la vida vuelve a la ciudad en medio de una tensa calma y los turistas son "invitados" con todo tipo de facilidades a marcharse.

La decena de residentes de otros países que trabajan en la región autónoma del Tíbet en organizaciones humanitarias están obligados a permanecer en residencias y hoteles.

Cualquier intento de salir al exterior es abortado por las fuerzas de seguridad, que buscan casa por casa "agitadores" de la violencia antichina que originó hasta 100 muertos, según el exilio tibetano, pese a que Pekín hable por ahora sólo de 13.

Las escuelas de Lhasa reanudaron hoy las clases, una señal de que la ciudad regresa "gradualmente a la calma" tras los violentos disturbios de la semana pasada, informó hoy la agencia estatal Xinhua.

Las fuerzas armadas chinas no confían en el resultado del ultimátum dado a los "agitadores" en Tíbet para que se entreguen antes de la medianoche del lunes, hora china, y les busca casa por casa en Lhasa.

El alcalde de Lhasa, Doje Cezhug, aseguró hoy que la ciudad "está en calma" y que "la situación general en el Tíbet es buena" tras los graves disturbios registrados el viernes.