Archivo de Público
Domingo, 16 de Marzo de 2008

Investigación por la muerte de un senegalés ahogado

ÁNGEL MUNÁRRIZ ·16/03/2008 - 20:55h

La muerte de Laucling Sonko se resiste a perderse en la bruma de la desmemoria. ¿Qué pasó en la noche del 24 al 25 de septiembre de 2007, cuando un joven senegalés de 29 años perdió la vida, tras ser conducido por la autoridad hasta casi el límite de la costa?

La persistencia de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha visto culminado el primer paso para esclarecer las circunstancias de la muerte: el Fiscal General del Estado ha ordenado abrir una investigación por presuntos delitos de homicidio por imprudencia supuestamente cometidos por tres agentes de la Guardia Civil.

El escrito del fiscal, enviado a la Fiscalía de Cádiz y Ceuta y al que este domingo tuvo acceso Efe, concuerda con la denuncia presentada por la CEAR ante el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, quien a su vez la remitió a la Fiscalía. El relato de los hechos describe una secuencia marcada por la crueldad, la estupidez y el infortunio.

Una embarcación de la Guardia Civil interceptó a cuatro subsaharianos, tres hombres y una mujer, que intentaban llegar a nado a la ciudad de Ceuta, procedentes de Marruecos. Los tres se ayudaban de flotadores, y uno de ellos no sabía nadar. Los agentes detuvieron a los inmigrantes, que fueron esposados. Luevo volvieron con ellos a aguas marroquíes, donde a unos cien metros de la costa los empujaron para que regresaran de nuevo a nado. Siempre según CEAR y el escrito del fiscal, los guardias civiles pincharon con un cuchillo sus salvavidas.

Peticiones de auxilio

Laucling Sonko comenzó a pedir auxilio gritando que no sabía nadar, pero los agentes lo tomaron a broma y comenzaron a reírse, según el escrito del fiscal recogido por Efe. Tardaron demasiado en tomarse en serio los gritos del joven, porque cuando un guardia civil se lanzó al agua a salvarlo, era demasiado tarde.  

El inmigrante llegó a la costa marroquí de Ben Youness agonizante y murió poco después. Sus tres acompañantes de aquella noche, dos de ellos ciudadanos de Camerún y otro de Costa de Marfil, sufrieron hipotermia, magulladuras y heridas.

Alberto Revuelta, uno de los abogados del CEAR en Andalucía, lleva meses esforzado en la reconstrucción de los hechos. “No hay nada probado, pero queremos que se llegue hasta el final, porque la versión que nosotros hemos reconstruido es ésta”, dijo este domingo a Público.