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Viernes, 14 de Marzo de 2008

El número dos de CDC pide autocrítica por los resultados de Duran

Sectores de Convergència preparan el terreno para revisar la relación con Unió

FERRÁN CASAS ·14/03/2008 - 21:12h

El hasta hace poco portavoz de CiU en el Parlament y hombre fuerte de CDC, Felip Puig, no comparte para nada el análisis positivo que hace Josep Antoni Duran i Lleida de los resultados de la federación el 9-M. Ayer mismo Duran insistía a calificar el resultado de "digno".

CiU no consiguió más escaños (sigue en 10) pero sí el objetivo que él se marcó: ser decisiva. No sólo lo será la federación nacionalista, pero la debacle de IU-ICV y Esquerra reducen el abanico de socios para el PSOE. En todo caso, la satisfacción del líder de Unió choca con el nulo entusiasmo de dirigentes importantes de CDC, el socio grande.

Ayer Felip Puig, secretario general adjunto de Convergència, declaró en Ràdio 4 que es necesario que CiU haga "autocrítica" después de perder 60.000 votos. Afirmó que los resultados "hubieran podido ser mejores" y llegar a los 12 o 13 escaños, tal y como preveían las encuestas que decían manejar los nacionalistas.

El número 2 de CDC pidió una "revisión autocrítica" que lleve a la federación "a remontar". Esta semana, en su blog, Duran apuntó que quizás CiU haya cedido "la centralidad" en favor del PSC gracias al tono soberanista de algunos dirigentes. Puig lamentó ayer que parte del voto tradicional de CiU haya ido a para al PSC, en una referencia velada al tono complaciente que a Duran se le atribuye con el PSOE.

Puig, en una entrevista en Público el 18 de octubre, ya fijó el objetivo y lanzó un aviso: "Aspiramos a los 15 escaños; quedarnos igual demandaría revisar cosas", declaró.

Recoder abrió la veda

Las últimas declaraciones de Puig, referente del sector soberanista de CDC, muestan su voluntad de "revisar cosas" y se añaden a las del barón Lluís Recoder. El alcalde de Sant Cugat, el principal feudo que le queda a CiU, tampoco mostró satisfacción con los resultados y lamentó que su formación no fuera capaz de sumar más diputados. Recoder, a quien algunos sitúan como posible sucesor del propio Mas, ya cuestionó en verano que se confiara a Duran encabezar la candidatura de CiU al Congreso. Los acuerdos de federación reservan por ahora el puesto a Unió.

Estas declaraciones no han sido secundadas de momento ni por Artur Mas ni por Jordi Pujol, y se enmarcan en el clima precongresual del partido.

En el cónclave de julio será inevitable plantearse el modelo de relación con Unió. Una amplia mayoría de cuadros y militantes de Convergència consideran "sobredimensionados" a los democristianos en CiU, una herencia de Pujol que no están dispuestos a soportar mucho tiempo pese al carácter condescendiente de Mas. Puig, a quien Mas cedió la manija del partido en octubre, se cuenta entre los partidarios de romper, al igual que el portavoz en el Parlament, Oriol Pujol.

Sin la excusa del 11-M

CiU ha perdido 60.000 votos en las generales y se ha quedado con 10 diputados. La federación, que llegó a tener 18 escaños en la Carrera San Jerónimo en los años dorados de Pujol, ya se dejó cinco escaños en 2004. Entonces Duran se escudó en el atentado del 11-M para justificar el bajón y en la fuga de votos a Esquerra, que pasó de uno a ocho escaños. Ahora ninguno de esos votos ha regresado a ellos con el batacazo de los indepedentistas tal y como apuntó Recoder.

En lo que se refiere a pactos Duran confirmó ayer que no aceptará presidir el Congreso y fió para largo el desenlace. En este sentido avisó que la legislatura puede acabar con CiU en una posición diferente de la inicial. Una posición que, de forma críptica, definió simplemente como "buena".