Archivo de Público
Jueves, 13 de Marzo de 2008

Una trayectoria política regada de escándalos

De las cintas del ‘caso Naseiro’ a ariete de la teoría de la conspiración

MARÍA JESÚS GÜEMES ·13/03/2008 - 23:11h

"Tengo 51 tacos", decía ayer Eduardo Zaplana. El 3 de abril será su cumpleaños. Para entonces ya se sabrá el nombre de quién le va a reemplazar. Pero ya nunca podrá pasar inadvertido.

Se afilió a AP en 1988, pero hasta los 90 no despuntó. Por aquel entonces le grabaron una conversación telefónica con Salvador Palop, uno de los principales implicados en el "caso Naseiro", una investigación que comenzó siendo de narcotráfico y terminó haciendo estallar una trama de financiación ilegal del PP.

En aquella cinta se le podía escuchar pidiendo a su interlocutor que de la comisión que sacara por la venta de un solar le diera "la mitad bajo mano". También fue sonado cuando reconoció los motivos de su entrada en la política: "Me tengo que hacer rico porque estoy arruinado (...) Me hace falta mucho dinero para vivir". Pero logró sortear el tema. En 1991 se convertía en alcalde de Benidorm gracias al voto de una concejala tránsfuga socialista. Después comenzó a hacerse fuerte en la Comunidad Valenciana. Hasta que en 1995 ganó las elecciones autonómicas. Con 42 escaños, su candidatura se quedaba a las puertas de las Cortes valencianas. El conocido como Pacto del pollo con Unió Valenciana le permitió hacerse con el poder. En 1999 logró coronarse con una mayoría absoluta.

A esta etapa corresponden otros dos capítulos convulsos de su historia. Trató de promocionar la imagen de su comunidad con Julio Iglesias como embajador. La Generalitat trató con honores de jefe de Estado al telonero de Aznar. Mas tarde se conocerían las cifras astronómicas que el Instituto Valenciano de la Exportación iba pagando al cantante.

También se destapó que en Terra Mítica se habían manipulado las facturas para pagar comisiones elevadas a quien repartía los contratos. Inculpaban a Vicente Conesa, uno de sus hombres de confianza.

Siempre envuelto en mil historias, de todas ha salido indemne. Ha presumido del crecimiento que experimentó la Comunidad Valenciana en su etapa y ha negado su implicación en todos los casos.

En 2002 cambió su residencia. Aznar le llamó a Madrid a hacerse cargo de la cartera de Trabajo, puesto que después compatibilizaría con la portavocía del Gobierno. Al dejar Valencia promocionó a Francisco Camps. Pensaba que con él podría seguir manejando los hilos. Se equivocaba. Éste se fue haciendo cada vez más fuerte. Al final, Camps ha sabido ganarse la confianza de Rajoy y ha logrado que Zaplana no vaya en la lista por Valencia. En su lugar fue precisamente Esteban González Pons.

Los últimos líos

Desde 2004, Zaplana se convirtió por deseo del presidente del PP en el portavoz en el Congreso. En esta última temporada, también se vio envuelto en otro lío. Cuando la gente comenzó a preguntarse cómo podía pagar un gigantesco piso en el paseo de la Castellana (Madrid) con lo que cobraba. Él dijo que había vendido su piso de Valencia pero no que había logrado una ventajosa hipoteca de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, entidad muy ligada al poder político valenciano.

En estos años, numerosos dirigentes han pedido sin éxito a Rajoy en público y en privado que le relevara de su puesto, al igual que a Acebes. Zaplana se convirtió en el ariete del PP con el tema del 11-M en el Congreso, donde el partido conservador llegó a plantear más de 500 preguntas al Gobierno. Muchas de ellas se hacían eco de informaciones publicadas en el diario El Mundo, con cuyo director, Pedro J. Ramírez, mantiene Zaplana una excelente relación. Ambos defendieron desde sus puestos la teoría de la conspiración.