Archivo de Público
Jueves, 13 de Marzo de 2008

No te mueras todavía

60 años no son nada para Polaroid. La compañía anuncia el cese de la producción de las películas para sus cámaras instantáneas. ¿El fin de una era? Nostalgia por un tubo

SARA BRITO ·13/03/2008 - 22:59h

El fotógrafo Iñaki Domingo se fue de viaje a Polonia. Se llevó su Polaroid por pura coherencia entre la estética retro del país y la de su cámara. De ese viaje fugaz a POLAnd, sale este mosaico que, sin línea argumental, repasa algunas de las obsesiones del fotógrafo: la vida y la muerte, lo nuevo y lo viejo, la representación, la imagen y las trampas. Es la pequeña experiencia del paso por un lugar. Testimonio del territorio Polaroid.

Verano, clima, sueño, juguete,  retro, magia, textura, objeto, olor, ruido, familia, sol... Éstas son algunas de las palabras que repetían una decena de fotógrafos a los que se les preguntó qué es, qué aporta la Polaroid. "Es un estado de ánimo", decía Juan Valbuena, del colectivo NoPhoto. Y algo de eso hay. La fotografía instantánea que inventó Edwind Land en 1948 ha pasado del regocijo primario de lo inmediato a convertirse en una manera de mirar inmediata, saturada, poética, imprecisa.

En 1944, Jennifer Land le preguntaba a su padre, Edwind Land: "¿Por qué no puedo verla ahora?" La impaciencia y curiosidad de la niña dio de sí, cuatro años más tarde, a uno de los inventos claves de la fotografía del siglo XX.

Familias enteras, artistas, científicos, fotógrafos de feria y de arte y ensayo han sacado partido, y culto, del invento. Son los mismos que hoy se lamentan por el anuncio que Polaroid hizo el mes pasado: el abandono en la producción de las películas Polaroid en 2009, después de que en 2006 se dejaran de fabricar las cámaras. La compañía apuesta por lo digital que gana a los 60 segundos de inmediatez que la Polaroid convirtió durante 60 años en su emblema.

Una vez que las digitales se han colgado la medallita del tiempo, Polaroid vence en su cualidad física. Pensar la foto antes de hacerla, sin borrarla, sin darle al delete y olvidarla. Diez fotos por 15 euros, un lujo que vale el esfuerzo del pensamiento.

Pero además, como recuerda el director de la Filmoteca Española y fotógrafo de largo recorrido, Chema Prado: "La Polaroid también es un olor". Y un objeto, una textura, un proceso químico que invita a la manipulación y al juego.

De eso sabe Iván Zulueta. El hombre atormentado, misterioso autor de Arrebato, guarda más de 2.000 fotografías salidas de su SX-70, el modelo mítico que la compañía con sede en Massachusets comercializó en 1972. "La cámara me permitía jugar mucho y rápido en un tiempo en que era incapaz de escribir", recuerda desde San Sebastián. "En realidad lo bueno era hacer todo aquello que en el manual decían que no hicieras. Todos los días era una sorpresa", dice.

La fotógrafo neoyorkina Stacey Apikos-Boge (una de las pocas personas que han utilizado la espectacular Polaroid 20x24 de gran formato) cuenta vía email: "Es como si al escritor le quitaran el lápiz. He trabajado toda mi vida con esta cámara y es una forma de ver el mundo".

Land (tierra en inglés) era el apellido del inventor de la cámara instantánea. Land Camera fue el nombre de su cámara de 1947 a 1982. Así que, si obviamos el nombre del país del Este (o tal vez no) Poland sería el territorio Polaroid o como dice Juan Millás: "Un continente que desaparece". Millás e Iñaki Domingo, junto a sus compañeros del colectivo fotográfico NoPhoto, barajan un juego que le hace la ronda a esta idea. Para rendir su homenaje, los del grupo planean uno de sus proyectos conjuntos. "Nos interesa la idea de la desaparición", explica Millás. Y remata, "la pérdida de un soporte es la de un lugar".

Campañas y esperanza

Con el anuncio encima,  y una vez que colectivos en internet -como SavePolaroid.com- han emprendido una campaña para convencer a Polaroid para que ceda la licencia de fabricación  a otras empresas-, las esperanzas de que la noticia no signifique el fin de una era no pintan tan descabelladas. Hoy la Polaroid está en un limbo, que favorece la ensoñación, la mitología, la nostalgia pero también el catastrofismo.

Andy Hentschl de la empresa austriaca Unsaleable que hoy por hoy distribuye películas Polaroid, no es pesimista. "La compañía no esperaba que se generara esta respuesta. Todavía no sabemos qué pasará, si Polaroid reculará o si licenciará la fabricación de sus películas", dice. Los austriacos, por su parte, están en negociaciones con la compañía para comprar una de las máquinas de la fábrica de Amsterdam para producir las películas 600.

La cámara de Land escupe un objeto único, que conmueve en tiempos de multicopiado. Imperfecta y relajada, la instantánea nos lleva a espacios donde es posible jugar. A mí, me lleva a un circo cerca de la playa. Valbuena dice: "Las Polaroid son para el verano".

No te mueras..., por favor

Savepolaroid.com es una de las primeras y más movidas iniciativas que han aparecido en la red desde el  nefasto, pero previsible, anuncio del pasado febrero. La página va por unas 20,000 firmas recogidas, además de tener listas postales virtuales para que envíes a Polaroid o a Fuji -para animar a ésta última a que licencie la fabricación de las películas de su competidora-. 

Si la cosa se pone fea, hay quienes ya han transformado sus Polaroid -sobre todo el modelo 1000- a una webcam. No es ni una cámara digital ni una Polaroid, pero si te va lo de ser un Enjuto Mojamuto retro, aquí unas webs que te lo explican: www.engadget.com/2008/02/10/dont-throw-out-that-polaroid-just-yet-make-it-digital/

La compañía Polaroid anunció hace dos días el lanzamiento de una impresora térmica de reducido tamaño que pretende seguir la corriente de la tradición de fotografía instantánea de la compañía.

No dejes de visitar la página www.polanoid.net, el mayor archivo en la red de fotografías instantáneas.