Archivo de Público
Jueves, 13 de Marzo de 2008

El largo camino de María para conocer la verdad

La joven argentina hija de desaparecidos pasó por tres pruebas de ADN antes de denunciar a sus padres adoptivos  

FEDERICO PEÑA ·13/03/2008 - 21:50h

Desde niña, María Eugenia Sampallo tuvo que atravesar un rosario de mentiras y obstáculos para conocer su identidad. En mayo de 1978,  con dos meses de vida, fue entregada por el militar retirado Enrique Berthier a Osvaldo Rivas y María Gómez Pinto, la pareja que la anotó como propia gracias a un certificado de nacimiento falso.

Hoy, 30 años después, María ha denunciado a sus padres adoptivos. "Para que la sociedad argentina deje de aceptar que se roben hijos de otras personas", justificaba a la salida de los tribunales, después de que el fiscal apoyara la petición de 25 años de prisión solicitada contra Osvaldo Rivas y María Gómez por la defensa de Sampallo.

En conversación con Público, su abogado, Tomás Ojea, destaca el "coraje" de María para combatir la mentira de sus apropiadores, por someterse a tres pruebas de ADN y "por superar los obstáculos de una justicia cómplice de los delitos de lesa humanidad", asegura.

La historia de María Eugenia Sampallo es la de una gran impostura. Cuando cumplió 8 años Osvaldo Rivas y María Gómez le dijeron que sus padres biológicos habían muerto en un accidente de coche. Pero la niña quería detalles y la mentira creció. Le dijeron que era hija de una empleada doméstica, luego de una azafata europea y más tarde que había sido abandonada en un Hospital Militar.

Abuelas de Mayo

La verdad comenzó a abrirse paso en 1989, cuando las Abuelas de Plaza de Mayo la convencieron para someterse a una prueba de ADN. La precaria tecnología de la época no confirmó ni desmintió nada pero "sirvió para que la duda se le quedara permanente en la cabeza", dice Ojea.

Estudiante de letras, María Eugenia consiguió trabajo y se independizó con 17 años. Con  24 años dió otro paso más hacia la verdad al presentarse ante la Comisión Nacional del Derecho a la Identidad para someterse a una segunda prueba. Por fin, en 2001 supo que Leonardo Sampallo y Mirta Barragán eran sus padres. Conoció a su abuela y a su hermano, Gustavo, quien al verla se impresionó por el parecido con su madre.

La tercera prueba de ADN fue para convencer a los fiscales, "que buscaban pruebas para acusarla de falso testimonio", dice su abogado. La confirmación llegó el 19 de febrero, cuando se inició el juicio oral. Sampallo relató que su madre adoptiva, María García Pinto le decía "que no era agradecida" y que "si no fuera por ellos yo estaría tirada en una zanja".

El turno para las defensas de los acusados será el 25 de marzo. El fallo, el 4 de abril. "Creemos que serán condenados. Es importante que se comprenda que la apropiación de bebés es un delito de lesa humanidad", concluye Tomás Ojea.