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Viernes, 14 de Marzo de 2008

Las estaciones de esquí estresan a los urogallos

Un estudio demuestra que la presencia de esquiadores altera a las aves y perjudica su reproducción

MANUEL ANSEDE ·14/03/2008 - 00:00h

La población de urogallos ha descendido un 50% en la Cordillera Cantábrica y un 20% en los Pirineos. CARLOS SÁNCHEZ-SEO/BIRDLIFE

Los urogallos se estresan con el esquí. En los últimos 20 años, la afición a los deportes de invierno ha crecido en España, hasta superar los siete millones de visitantes en las estaciones del país. Al mismo tiempo, la población de urogallos ha descendido un 50% en la Cordillera Cantábrica y un 20% en los Pirineos. La evolución en paralelo de ambas cifras no parece casual.

Un estudio del Instituto Ornitológico Suizo, recién publicado en Journal of Applied Ecology, confirma que el turismo asociado al esquí incrementa los niveles de estrés en el urogallo, perjudica su estado físico e impide a estas aves, de las que apenas quedan un millar en España, criar con éxito.

Uno de los autores del estudio, Lukas Jenni, ofrece una primera solución: "Recomendamos a los responsables de las estaciones que mantengan los bosques habitados por urogallos libres de infraestructuras turísticas y que conserven caminos forestales intactos en las zonas de esquí".

La hormona del estrés

Los investigadores han analizado las deyecciones de estas gallináceas en la Selva Negra alemana, antes y después de la temporada de esquí. Los resultados indican que los niveles de productos de descomposición de la corticosterona, una hormona vinculada al estrés, son significativamente superiores en aves residentes en dominios esquiables.

Para este equipo científico, encabezado por Dominik Thiel, los urogallos no son los únicos damnificados. La industria del esquí ha carcomido las poblaciones del gallo lira, emblema de los Alpes europeos, y de la gamuza, un antílope característico de la montaña pirenaica.

Aunque este estudio se ha llevado a cabo en Alemania, el delegado de SEO/Birdlife en Cantabria, Felipe González, nacionaliza las conclusiones: "Ha quedado claro que los urogallos y las estaciones de esquí son incompatibles".

El biólogo Fernando Ballesteros, uno de los coordinadores de la Estrategia Nacional de Conservación del Urogallo Cantábrico, también adapta las conclusiones a España. "Las estaciones de esquí suponen una presión muy alta sobre las poblaciones de urogallos, a causa de la afluencia de personas, la urbanización asociada, la construcción de carreteras de acceso y el riesgo de colisión con los cables de los remontes, o con los tendidos eléctricos que alimentan los cañones de nieve", apunta.

En su opinión, la popularización del esquí de travesía y de fondo ha colado a las personas en el hábitat de esta especie. "En invierno, si hay grandes nevadas, los urogallos disponen de muy pocos alimentos y tienen su equilibrio energético al límite. Si un esquiador les hace huir volando, se reduce su supervivencia", señala el biólogo.

Ballesteros improvisa un tridente nocivo de estaciones para los urogallos: la asturleonesa Pajares; Leitariegos, en el noroeste de León; y la reciente Fuentes de Invierno, en Asturias, que no ha podido abrir en su primer año por no alcanzar un espesor de nieve adecuado.

"Fuentes de Invierno es una inversión pública para dinamizar concejos, lo cual es muy loable, pero este año no ha podido ni abrir. Hay que replantearse este gasto de dinero público", critica Ballesteros. "No digo un no radical al esquí, pero hay que darle muchas vueltas a este modelo". 

 

El complejo invernal más ‘ecológico’

San Glorio será la estación de esquí más ecológica de España”, presume Tres Provincias, sociedad promotora de este complejo, en el norte de Palencia. Sin embargo, este proyecto no se materializaría si se tuviera en cuenta el nuevo estudio del Instituto Suizo de Ornitología. Los 55 km de pistas planificados se asientan sobre el hábitat de un núcleo de urogallos. Según el delegado de SEO/Birdlife en Cantabria, Felipe González, San Glorio afectaría tan sólo a 5 ó 6 ejemplares, “pero son vitales”, dice. La población de la subespecie cantábrica, considerada en peligro de extinción, ha disminuido entre un 25% y un 50% en los últimos 15 años. Según González, sólo quedan 500 ejemplares, distribuidos entre Asturias, León y Cantabria. “Yo confío en que San Glorio se pare, pero eso supone convencer a la población de que es necesario apostar por otro tipo de desarrollo”, señala. No obstante, el portavoz de Tres Provincias, David Iriondo, sostiene que, en San Glorio, “los ejemplares son poquísimos, están en cotas más bajas y se enfrentan a otras amenazas, como los jabalíes y los zorros”. 

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