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Jueves, 13 de Marzo de 2008

Madres y olímpicas

Las deportistas de élite ya no están obligadas a dar por terminada su carrera deportiva cuando deciden afrontar la maternidad, gracias a la interacción entre especialidades como la Medicina Deportiva y la Ginecología

IGNACIO ROMO ·13/03/2008 - 20:33h

Nuria Fernández, con su hija Candela en brazos. DANI POZO

Nuria Fernández nunca dejó de pensar en Pekín. Durante todo su embarazo, la atleta madrileña mantuvo viva su ilusión por estar en los Juegos Olímpicos. Ahora, cuando faltan tan sólo cinco meses para las competiciones de atletismo, la campeona de España de 1.500 metros -en la temporada de 2006- sabe que su apuesta no va a ser sencilla. "Voy entrenando cada vez mejor, poco a poco. Estoy cogiendo el ritmo, pero esto debe hacerse de forma muy progresiva, para no estropearlo todo de golpe".

Nuria se recuperaba de una lesión en el hueso escafoides cuando recibió la noticia de su embarazo. Era la octava semana de gestación. "La verdad es que recuerdo el embarazo como un periodo un poco aburrido. De repente pasé de entrenarme por la mañana y por la tarde a tener mucho tiempo libre", confiesa la mediofondista española. En los tres primeros meses sufrió náuseas, pero a pesar de ello mantuvo su plan de correr una vez al día. "Solía correr unos 30 minutos y a continuación hacía una sesión de estiramientos y ejercicios de fortalecimiento de la zona pélvica", comenta.

Trabajo en la elíptica

El trabajo físico fue evolucionando hasta evitar los impactos con el suelo. "A medida que avanzaba la gestación ya me recomendaron que bajara el ritmo. Cambié a un trabajo de gimnasio, en la elíptica (máquina de entrenamiento que simula la acción de correr pero mediante un movimiento ondulatorio, sin impacto de los pies sobre la superficie), unos 20 minutos".

Y el cambio más drástico fue en las cinco últimas semanas. "A partir del octavo mes ya dejé el entrenamiento y me dediqué exclusivamente a pasear. Caminé un montón... ¡decían que así adelantaba el parto!". Para Nuria, 31 años y dos veces olímpica (ya corrió los 1.500 en Sidney'2000 y en Atenas'2004), el embarazo implicaba estar más tiempo en casa. "La verdad es que, desde el punto de vista mental, se me venía un poco el mundo encima de tanto estar en casa. Y como a mí me des tiempo para pensar... se piensa de todo".

La mediofondista guarda muy buen recuerdo del parto. "Escogí a un ginecólogo que corría de forma habitual y entendía especialmente bien mis circunstancias. Estuve 24 horas porque rompí la bolsa sin estar de parto y tuvieron que inducírmelo con oxitocina. Me pusieron anestesia epidural pero no fue necesaria la episiotomía. Sólo me dieron un punto", comenta. En la fase expulsiva del parto sí le ayudó su condición de atleta. "La verdad es que me dijeron que empujé muy bien. Muscularmente, las deportistas estamos muy preparadas para el parto. Aquí creo que habría que enviar un mensaje a la sociedad. Las mujeres se deberían preparar más desde el punto de vista físico. Algunas llegaban al hospital hechas un ocho, deformadas", afirma con rotundidad.

Lactancia

Después de dar a luz a Candela -el 19 de octubre-, la campeona de los 1.500 estuvo dándole el pecho durante tres meses y medio. "Ahí ya lo dejé porque me consumía", dice Nuria entre risas. "Además, las leches maternizadas son muy completas y no pasa absolutamente nada". Actualmente, cinco meses después del parto, la atleta ya se entrena a pleno rendimiento. "Ahora mismo debo de estar a un nivel de 4:25 en 1.500 metros aproximadamente".

Una jornada habitual en la vida actual de Nuria Fernández consiste en estar con Candela desde que se levanta hasta las once de la mañana, cuando acude a las pistas para entrenarse. "Regreso a casa hacia las ocho de la tarde y vuelvo a estar con ella para bañarla. Algunos días, no todos, vengo a casa a comer y la veo también a mediodía".
Para esta atleta de élite y madre es fundamental encontrar apoyos. "Yo recomiendo a todas las futuras madres que se planifiquen muy bien. La ayuda externa es fundamental y a mi la familia me está ayudando muchísimo. Los hombres apoyan, pero no tanto. Al final, la niña me necesita a mí".

En progresión

La corredora madrileña ha sido muy cauta en su manera de afrontar la vuelta a la competición y confiesa que "tuve muy en cuenta lo que le sucedió a Beatriz Ros, una corredora de maratón que también dio a luz pero quizá se precipitó un poco en la vuelta al entrenamiento de calidad. El resultado es que se lesionó y eso me enseñó una lección que he intentado poner en práctica".

Su entrenador, el veterano Manuel Pascua, le recomendó tras el parto "que no hiciera nada" durante la cuarentena. A continuación, dedicó todo el mes de diciembre a un trabajo de recuperación y, desde enero, ya está completando un plan de entrenamiento real, aunque diseñado en progresión.

Curiosamente, en la misma prueba de Nuria, los 1.500 metros, hay otra atleta española de élite -la plusmarquista de la distancia con 3:59.51- que acaba de ser madre. Se trata de Natalia Rodríguez, que dio a luz veinte días después que Nuria. Lo cierto es que España puede tener un equipo inusual en los 1.500 de Pekín. Serían dos mediofondistas viviendo una maternidad olímpica. Atletas de alto nivel. Madres de élite.