Archivo de Público
Jueves, 13 de Marzo de 2008

El síndrome del turista es ya una enfermedad

La OMS advierte por primera vez del impacto de vuelos de más 4 horas ,y de viajes en tren o autobús de más de 6 horas

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·13/03/2008 - 22:26h

El síndrome de la clase turista se conoce desde 1954, mucho antes del estallido consumista de los vuelos comerciales. Entonces se relacionó por primera vez el desarrollo de la enfermedad tromboembólica venosa o embolismo pulmonar con los viajes en avión. Pero ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha descrito por vez primera como un problema de salud pública, dada la gran cantidad de personas que utilizan cada vez con más frecuencia los aviones.

La patología se caracteriza por la coagulación de la sangre en el interior de las venas y su fijación en el pulmón, y puede producirse por la inmovilidad durante varias horas. Así, según el informe de la OMS el riesgo de padecerla se duplica después de un vuelo de más de cuatro horas. Además, la posibilidad de desarrollar la enfermedad también aparece cuando se viaja en tren, coche o autobús durante más de seis horas sin moverse. Por eso, la recomendación médica básica es que los pasajeros se levanten y den paseos para favorecer la circulación sanguínea. En el avión se dan además una baja presión atmosférica y un bajo contenido en oxígeno, que favorecen la coagulación de la sangre.

Altura y anticonceptivos
Los factores que favorecen la aparición de una trombosis después de un vuelo largo son el peso y la estatura del individuo y, en el caso de las mujeres, si toma anticonceptivos orales. Así, las personas que miden más de 1,90 viajan comprimidas en los asientos, mientras que las que no superan 1,60 centímetros tienen que escurrirse en el asiento para poder reposar los pies en el suelo y fuerzan así la postura. Los especialistas piden que los asientos de aviones y trenes se puedan regular en altura y se adapten a las medidas de cada país para evitar problemas.

En el caso de mujeres que estén sometidas a un tratamiento con anticonceptivos orales, el riesgo de trombosis aumenta, porque estos medicamentos tienen una composición hormonal que hace que haya una propensión mayor. No ocurre con otros anticonceptivos como parches o anillos.

Las compañías aéreas explican que informan en sus folletos de los riesgos del viaje y ofrecen recomendaciones a los pasajeros. Iberia aconseja evitar estar sentado demasiado tiempo sin moverse, y recomienda levantarse y andar por la cabina, estirando brazos y piernas, y no colocar los bultos de mano de modo que impidan el libre movimiento de las piernas, además de vestir ropa poco ajustada. Renfe, por su parte, señala que en España los trayectos de más de seis horas son "minoritarios", ya que los trenes de alta velocidad han reducido la duración. Además, la compañía explica que el asiento y el espacios es mayor y los paseos son más habituales.

«El mayor riesgo se da antes de los 30»
Dr. Francesc Casals
Hematólogo del H.Clinic Barcelona

1¿Cómo se puede prevenir?
Las personas que tengan un familiar directo con trombosis deben consultar a su médico, porque pueden tener riesgo y hay que estudiar su sangre. Las mujeres jóvenes que tomen anticonceptivos orales también deben consultar. Y los que ya lo padecen tienen que medicarse y llevar jeringuillas de heparina en el avión.
2
¿Quién da el perfil y a qué edad aparece?
Tener un familiar directo implica un riesgo teórico, pero se dan muchos casos de gente que está sentada muchas horas como taxistas, camioneros, conductores de autobús, incluso informáticos. Y la edad de aparición es entre 20 y 30 años, pero también se da a los 40 en personas que eran muy activas y pasan a un trabajo más sedentario.
3
Y en un viaje, ¿qué recomienda?
Pasearse, no dormir en posiciones comprimidas y llevar medias compresivas.
4
¿Cuál es el mayor riesgo actual en relación a la trombosis?
El problema más grave es el gran impacto de las compañías de bajo coste, que están empezando a realizar trayectos largos.