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Miércoles, 12 de Marzo de 2008

El fin de las ayudas electrónicas pondrá a prueba la destreza

Entre los cambios del Mundial que arranca el domingo destaca la supresión del control de tracción y el freno motor

AGENCIAS ·12/03/2008 - 20:58h

Nuevo alerón trasero que estrenará el Renault de Fernando Alonso en el Gran Premio de Australia de Fórmula Uno, en forma de W o ala de gaviota.

El circuito Albert Park de Melbourne acoge el próximo fin de semana el Gran Premio de Australia de Fórmula 1, carrera inaugural de una temporada en la que los pilotos necesitarán todas su destreza para contrarrestar la novedosa ausencia de ayudas electrónicas, el cambio más importante de una reglamentación que también ha trastocado aspectos como la sesión de calificación, los castigos por cambio de motor o el número de coches disponibles por escudería.

La nueva normativa establece que todos los equipos deberán disponer de la Unidad de Control Electrónica (ECU), una centralita que sustituye a las ayudas electrónicas, por lo que los pilotos tendrán que acostumbrarse a competir sin el controlador de tracción ni el freno motor, una conducción más humana y menos automática que, dotará de más emoción a las carreras y complicaciones para las salidas.

Cambios en las clasificaciones y en los motores

Las decisivas sesiones de calificación también experimentan cambios. Los participantes de la última ronda no podrán repostar antes de la carrera, así que la estrategia para el domingo se deberá decidir antes de la llamada 'Q3'. La duración de las tandas también cambia: la primera dura 20 minutos, la segunda 15 y la tercera, se ha reducido a 10 minutos.

Las escuderías tendrán permitido un cambio de motor sin la penalización habitual de 10 puestos en la parrilla de salida, aunque debe ser el primero de la temporada estar provocado por un fallo real del motor, y no por razones estratégicas. De todos modos, los equipos deben mantener el mismo motor al menos dos carreras consecutivas, y un cambio no previsto, supone la penalización de diez lugares.

En cuanto a la caja de cambios, los equipos tendrán que emplear la misma durante cuatro Grandes Premios, norma que provoca cinco puestos de retroceso en la salida en caso de incumplimiento. Las escuderías no podrán disponer además del tercer coche con el que contaban la temporada pasada.

La seguridad y el medioambiente centran dos de las novedades del reglamento. En el primer caso, se eleva veinte milímetros la altura lateral de la cabina del piloto para proteger la cabeza en caso de impacto. En cuanto al carburante, al menos un 5,75 por ciento de la gasolina deberá estar compuesta por biocombustible.