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Jueves, 13 de Marzo de 2008

La epigenética ya está en los hospitales

El investigador del CNIO Manel Esteller publica en New England Journal of Medicine una revisión sobre los usos clínicos de la epigenética

AINHOA IRIBERRI ·13/03/2008 - 09:00h

El director del Laboratorio de Epigenética del Cáncer del CNIO, Manel Esteller, publica hoy en New England Journal of Medicine una revisión sobre los usos clínicos en oncología de la epigenética, la ciencia que estudia los cambios que afectan a cómo se expresan los genes sin que cambie su secuencia de ADN.

El ejemplo más evidente es un proceso normal en todas las células, denominado metilación del ADN. Cuando este proceso está descompensado, provoca que genes que deberían proteger frente al cáncer, como el BRCA 1 (asociado al cáncer de mama) no lo hagan.

Tras años de investigaciones, la epigenética ya está dando frutos aplicables a la clínica, como detalla Esteller en su artículo de hoy.

Una de las primeras utilidades prácticas de esta ciencia está en su uso como marcador de las células tumorales. Según explica Esteller –quien anunció recientemente su marcha del CNIO para trabajar en el Instituto Catalán de Oncología–, detectar la metilación de un gen asociado al cáncer de próstata (el GSTP1) se puede usar ya hoy como complemento a la prueba estándar de cribado de este tipo de cáncer, el análisis de detección del PSA (una hormona, cuyos niveles se disparan con la enfermedad).

Con esta prueba, en palabras del experto, se pueden reducir los “muchos falsos positivos que se dan cuando se aplica sólo el PSA”. Aunque Esteller reconoce que aún no es práctica habitual, señala que sí hay médicos que saben de su existencia y pueden encargar la prueba a los (pocos) laboratorios de referencia que la hacen.

El segundo uso de la epigenética se da en el gen MGMT, cuya metilación anormal revela que un subgrupo de gliomas (un tipo de tumor cerebral) es un excelente candidato a una quimioterapia concreta, la temozolomida: “Es uno de los primeros pasos hacia las terapias a la carta”.

Por último, esta disciplina ha permitido desarrollar dos familias de fármacos, los inhibidores de la metilación excesiva del ADN y de la histona deacetilasa. Estos ya se utilizan en algunos hospitales españoles, según Esteller, para  el tratamiento de leucemias
y linfomas.