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Miércoles, 12 de Marzo de 2008

«Me animo con Paquito el Chocolatero»

Quim Monzó publica con Anagrama la versión en castellano de ‘Mil cretinos'.

LÍDIA PENELO ·12/03/2008 - 16:56h

Manu Fernández - Quim Monzó regresa con uno de sus mejores libros de relatos.

Cada día que amanece, el mundo de los cretinos crece. A Quim Monzó, uno de los grandes cuentistas, este refrán le tiene encandilado. Tras un largo silencio, Anagrama acaba de publicar Mil cretinos, la traducción al castellano del libro que sacó Quaderns Crema en octubre de 2007. Desde la aparición de El mejor de los mundos en 2001, Quim Monzó ha acompañado a sus padres en el declive final. "Me he pasado casi diez años visitando geriátricos y hospitales. Durante este tiempo mi mundo ha sido la decrepitud física de mis padres", y añade, "Hace 20 años no me imaginaba escribiendo sobre geriátricos y muertos. Cuando empecé, escribía sobre bares y gente que tenía ganas de tocarse ", cuenta nervioso.

Decadencia y enfermedad

Los cuentos de Mil cretinos son crudos y desconfiados. "Es que la vida es muy bestia. Yo pensaba que los grandes dramas de la existencia eran tener el corazón roto, los celos... pero eso es la guardería. El verdadero drama de la vida es la decadencia y la enfermedad", confiesa hablando detalladamente sobre las residencias y sus olores.

A Monzó le divierte imitar sonidos. Después de soltar gemidos y ruiditos de enfermos, añade que hay fragmentos del cuento La llegada de la primavera que "son literales". El relato narra cómo unos padres que viven internados en un geriátrico notifican al hijo en cuestión su intención de suicidarse. "Lo de no tirarse por la ventana para no hacer el número lo dijo mi madre. Los dos tenían mucho humor negro, incluso macabro. Con este libro se habrían reído", aclara el escritor con un punto de sombra en la voz.

Narrador de lo que vive, ve y escucha, Quim Monzó es de los que llevan siempre una libreta en el bolsillo, "lo anoto todo en seguida, porque sino las cosas se me olvidan". En esa libreta, cuenta con un tono travieso, que ya ha empezado a anotar "mentiras".

Genio y figura

"Ahora estoy con una idea que me gusta. Quiero escribir una autobiografía falseada, quiero explicar la verdad mintiendo. Soy hijo único... pero a lo mejor me invento hermanos", cuenta, del bolsillo un ejemplar de The Times.

Quim Monzó cada vez se prodiga menos. No acude a presentaciones, ni inauguraciones. Fráncfort fue una brillante excepción, aunque lamenta no haber ido de copas.

"Con los otros escritores casi no me relaciono. La figura del clan no me la creo", explica para contar una teoría que está montando y que sostiene que hay gente a la que le gusta narrar, y luego están los que quieren ser escritores. "Hay mucha egolatría en el gremio", pero hace excepciones, como Sergi Pàmies. Pero con él no habla de libros, "hablamos de mujeres, de alcohol".

Del bolsillo también le asoma un IPOD, que confiesa haberle hecho muy feliz: "Este aparato me ha permitido reunir los 5.000 temas que escucho. Llevo encima a los Beatles a Carlos Santos... Me gusta mucho la música de acordeón, no sé lo que me pasa con ese instrumento que me enternece. También me gustan las marchas valencianas. La mitad de mi sangre viene de Valencia. En los días que estoy mal, me pongo Paquito el Chocolatero y me animo. ¿Quieres escucharlo?".