Archivo de Público
Lunes, 10 de Marzo de 2008

Una invasión fuera del tiesto

El 12% de la flora en España es alóctona. La introducción de especies amenaza la biodiversidad

MARIA GARCÍA DE LA FUENTE ·10/03/2008 - 20:26h

El 'Carpobrotus edulis', procedente de África, lleva más de 100 años en España.

La flora que luce en los montes y, sobre todo, en los jardines de España no es autóctona. En el 12% de los casos se trata de plantas invasoras y en lugares como Tarragona o Fuerteventura, el porcentaje supera el 20%. Es un dato preocupante, ya que la introducción de seres vivos es el segundo problema ambiental, tras la destrucción de hábitats por sus graves impactos, como la pérdida de biodiversidad, cambios en los ciclos biogeoquímicos, homogeneización de los ecosistemas y la extinción de especies nativas.

La alarma la dan los autores del Atlas de las plantas alóctonas invasoras de España, un catálogo exhaustivo de las especies foráneas introducidas en el país y que también avisa de que el daño de estas especies alóctonas (extranjeras) apenas se ha tomado en consideración hasta ahora en España. Estas plantas son capaces de reproducirse y expandirse de manera natural, sin ayuda del hombre, y llegan a producir perturbaciones significativas en el ecosistema.

El profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, Eduardo Sobrino, explica que la mayor concentración de flora invasora se registra en las zonas costeras y en los archipiélagos canario y balear. En Alicante, por ejemplo, estas especies aumentaron un 290% entre 1972 y 2003 y las islas son especialmente vulnerables por la fragilidad de su propia flora.

Las migraciones naturales de plantas tienen varias causas que incluyen el cambio climático, y la diseminación por animales, el viento o corrientes de agua. Pero el principal movilizador de flora es el hombre.

Espacios vacíos

La influencia humana en la expansión de especies es importante porque puede romper barreras insalvables como grandes distancias, cordilleras y océanos. La jardinería es el primer modo de introducción de especies invasoras. La ornamentación de jardines en España se ha desarrollado casi exclusivamente con elementos exóticos, pero los autores del Atlas reclaman que “se priorice el uso de flora autóctona, bien adaptada a las condiciones ambientales” y, por tanto, con menos exigencias hídricas.

Las plantas foráneas aprovechan espacios vacíos para colonizarlos, como áreas afectadas por el fuego o abandonadas, y zonas ribereñas en las que la vegetación natural ha sido destruida por vertidos, ocupación del dominio público u obras de encauzamiento.

Debido al daño que provocan en la flora autóctona y en los ecosistemas, es preciso su erradicación. En concreto, los parques nacionales de Garajonay, Caldera de Taburiente, Doñana y Timanfaya han desarrollado programas de eliminación de especies alóctonas. Los métodos más aconsejables son la retirada manual de las plantas y sus órganos de propagación (rizomas, tubérculos), la colocación de algún material sobre el suelo que impida la llegada de la luz, la aplicación cuidadosa de herbicidas o el empleo de herbívoros.