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Lunes, 10 de Marzo de 2008

España se queda colgada

Sólo Juan Carlos Higuero cumple con las expectativa de conseguir medalla. La rusa Soboleva sorprende con el récord mundial de los 1.500 metros.

IGNACIO ROMO ·10/03/2008 - 07:21h

Yelena Soboleva firmó una carrera espectacular en los 1.500, récord mundial incluido. EFE

Juan Carlos Higuero fue el único que pudo con la presión en estos Mundiales. De los siete españoles que aspiraban a subir al podio en esta última gran cita preolímpica, en este atletismo de bolsillo que recibe el nombre de pista cubierta, sólo el corredor de Aranda de Duero ha sido capaz de llevar sobre sus hombros la responsabilidad de las medallas y responder, como hizo el sábado, con una grandísima actuación.

La que sí estuvo a punto de subir al podio ayer fue Ruth Beitia. La santanderina olía a medalla desde su primer salto. Sin embargo, se topó contres rivales que demostraron estar ya -a pesar de que faltan aún cinco meses para la cita olímpica- en un excelente momento de forma. La croata Vlasik -que vencería con 2,03-, la rusa Slesarenko y la ucraniana Palamar sepultaron la medalla de Beitia.Y lo cierto es que Ruth saltó de manera antológica desde el inicio de la competición. Salvó todas las alturas al primer intento.

Su concurso fue inmaculado desde la altura de 1,84 hasta la de 1,99 incluida. Habían sido siete saltos fantásticos, consecutivos, sin un solo intento nulo. El bronce, como mínimo, parecía suyo. Pero los 2,01 se le atragantaron de golpe. No fue capaz de salvar esta altura en ninguna de sus tres tentativas y debió esperar con angustia el tercer intento de Vita Palamar.El suspense estaba servido: si la ucraniana fallaba, Beitia se llevaba el bronce. Si Palamar superaba el listón, Ruth se quedaba fuera del podio. El destino fue condescendiente con la ucraniana. Superó los 2,01 y la última esperanza del atletismo españolen la jornada de ayer se desvaneció del todo.

Mayte, también cuarta

Los 800 metros femeninos eran la gran esperanza del día para la selección de Odriozola, el hombre-comité, la persona que se atribuyó hace 20 años la responsabilidad de los éxitos y de los fracasos de nuestros atletas. Pero Mayte, aquejada de una fascitis plantar este invierno, ya había cumplido sobradamente con su acceso a la final.Si el sábado Higuero y Casado mostraban la cara más luchadora del atletismo español, ayer Mayte también peleó hasta la línea de meta. Pero esta vez el traje no estaba diseñado a su medida, la carrera que le sirvieron pecó de demasiada lentitud al principio y la vallisoletana se encontró un exceso de parapetos al final.

Concha Montaner tampoco estuvo sobresaliente ayer. Había alimentado muchas esperanzas con su excelente comportamiento del sábado, cuando saltó 6,66 en la calificación. Ayer se tuvo que conformar con un mejor salto de 6,57 metros y una quinta plaza que no enriqueció el medallero. Retrocede España.

Sorprendente récord de Soboleva

Lo que presenciamos ayer en la final de 1.500 metros femeninos fue francamente inusual. No es habitual verque una atleta marque un ritmo durísimo desde el principio para terminar venciendo la prueba. Pero, sobre todo, lo que es realmente extraordinario es presenciar un récord mundial de 1.500 metros en una carrera sin liebres, en una final en la que las atletas se vigilan desde la salida.

La carrera no tuvo historia: Yelena Soboleva salió como un cohete, su compatriota Fomenko la relevó durante tres vueltas y Sobolevavolvió a tomar el mando hasta vencer con 3:57.71, nuevo récord del mundo.

La otra gran noticia de ayer fue el nacimiento de una nueva figura. El sudanés Abubaker Kaki –que sólo cuenta 18 años y milita por tanto en categoría junior– tomó el mando de la prueba desde el paso a calle libre, impuso un ritmo fortísimo y ya nadie fue capaz de superarle, ni siquiera el favorito de la prueba, el surafricano Mulaudzi. Kaki triunfó con un crono sensacional, 1:44.83. Anotemos este nombre.