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Viernes, 7 de Marzo de 2008

El Gobierno británico, criticado por intentar deportar a homosexuales a Irán

No ha concedido el asilo político a un homosexual y una lesbiana que lo solicitaron por temor a ser condenados a muerte en su país.

EFE ·07/03/2008 - 11:48h

El Gobierno laborista británico es criticado hoy fuertemente por el diario The Independent por no conceder asilo político a un homosexual y una lesbiana iraníes que lo solicitaron por temor a ser condenados a muerte en su país.

El último caso afecta a Pegah Emambakhsh, una lesbiana de 40 años que huyó a Inglaterra después de que su compañera fuese detenida y condenada a lapidación en Irán.

Mientras tanto, más de 60 diputados británicos han escrito una petición al primer ministro, Gordon Brown, en la que le piden que dé marcha atrás en la decisión de deportar a Mehdi Kazemi, un homosexual de 19 años.

Kazemi huyó a Holanda después de que el Ministerio del Interior británico le denegara el asilo político el año pasado, y su caso está actualmente ante los justicia holandesa, que deberá decidir si lo devuelve al Reino Unido.

Aquí, el joven homosexual se expone a ser deportado a un país donde su compañero sentimental ha sido ya ejecutado, informa el periódico.

Los grupos de defensa de los derechos de los homosexuales indican que hay decenas de personas con esa inclinación sexual que han solicitado asilo en Gran Bretaña por temor a sufrir persecución si vuelven a Irán.

Pegah Emambakhsh llegó a Gran Bretaña en el 2005 después de que su compañera fuese detenida por la policía de Teherán. Según los grupos de defensa de los homosexuales, esta última está actualmente amenazada de condena a muerte por lapidación.

Condenas de cien latigazos 

De acuerdo con la legislación islámica iraní, las lesbianas declaradas culpables de relaciones sexuales pueden ser condenadas a cien latigazos, pero, al tercer delito de ese tipo, la condena consiste en su ejecución.

Emambakshsh estuvo a punto de ser deportada el pasado agosto, pero el diputado de su circunscripción y otros parlamentarios convencieron al Gobierno de que la dejase seguir aquí mientras se exploraba las distintas posibilidades de recurso legal contra su expulsión del país.

El mes pasado, el Tribunal de Apelaciones rechazó la solicitud que había presentado para que se dedicara una vista a su caso. Emambakhsh se declaró este jueves muy "decepcionada" por esa decisión, pero dijo que recurriría al Alto Tribunal.

Mientras tanto, la eurodiputada Sarah Ludford, portavoz del grupo a favor de los derechos de los homosexuales y lesbianas del Parlamento Europeo, ha escrito a la ministra británica del Interior, Jacqui Smith, pidiéndole que revise el caso de Kazemi.

"Jacqui Smith debe reconocer y actuar teniendo en cuenta la amenaza de persecución y ejecución a la que estaría expuesto Kzami en caso de ser deportado a Irán", dijo Ludford. Mehdi Kazemi vino a Londres a estudiar inglés en el 2004 y mientras durante su estancia en esta capital se enteró de que su amigo había sido detenido por la policía iraní bajo la acusación de sodomía y ahorcado.

En una conversación telefónica con su padre en Teherán, Kazemi supo que antes de ser ejecutado, su amigo, preguntado por los nombres de sus amantes, había dado el suyo.

El Ministerio del Interior británico ha argumentado en todo esos casos que si los iraníes son discretos sobre su homosexualidad, no serán perseguidos por las autoridades de su país.

Pero Omar Kuddus, de la organización "Gay Asylum" del Reino Unido, ha pedido que este país siga el ejemplo de Holanda y Alemania e imponga una moratoria a todas las deportaciones a Irán de homosexales y lesbianas.