Archivo de Público
Viernes, 7 de Marzo de 2008

Feliz desasosiego

The Cure repasa en su actuación en Madrid lo mejor de su repertorio, lo que va del negro al blanco, del pesimismo a la pura felicidad

GUILLERMO RODRÍGUEZ ·07/03/2008 - 10:17h

Robert Smith, cantante de The Cure, en el concierto que la banda británica ofreció ayer en Madrid. GABRIEL PECOT

Tres horas de concierto sobrepasa con mucho la media habitual. Cuando, además, sobre esos 180 minutos predominan las canciones densas, oscuras y desasosegantes, uno puede salir de la actuación con la sensación de que la vida no merece más tiempo ser vivida o, por contra, detectar en los puntos de oscuridad un asidero al que aferrarse en tiempos de crisis.

The Cure -absolutos reyes del movimiento gótico, siniestro o cualquier de las diversas acepciones con las que se ha definido al estilo musical ahora en capa caída y que en su momento conoció sus mieles con bandas como The Mission, The Sisters of Mercy o Siouxsie and the Banshees-  tiene la virtud de convertir sus actuaciones en un acto de pura melancolía  y pasar, en cuestión de segundos, a transmitir toda la felicidad imaginable.

Ocurrió en el concierto ofrecido anoche en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Fue una visita (es una gira) injustificada -The Cure no publica nuevos disco de 2004 pese a que ha anunciado nuevos temas a partir de mayo- pero agradecida. Las entradas se agotaron hace meses y el recinto registraba un lleno más absoluto de la habitual.

De la tristeza a la felicidad sólo hay un paso: el que dio la banda liderada por el casi cincuentón Robert Smith cuando ofreció un giro de 180 grados a su actuación. Fue breve, muy breve, pero inolvidable. Tras una serie de temas que hundió a sus seguidores en la más absoluta modorra, The Cure enganchó sin solución de continuidad tres de sus canciones más esperadas: Friday i'm in love, In between days y Just Like Heaven. Fue el momento más interesante de la noche, el único en el que los espectadores pudieron moverse con felicidad en los asientos.

Porque después todo se volvió a teñir de negro. De negro impecable, pero negro. Entre ellos los temas de los que deberá ser su próximo álbum doble: A Boy I Never new y Please Project.

 Smith (voz y guitarra), Simon Gallup ( bajo), Porl Thompson (segunda guitarra) y Jason Cooper ( batería) atacaron los temas con coherencia, arropados por unas luces de ensueño que remarcaban cada una de las notas.

Dejaron un sabor dulce entre los asistentes, que volvieron a escuchar temas que descansan en el trono del goticismo musical y ahí permanecerán por los siglos de los siglos: Why can't I be you?, Boys don't cry o la canción de bajo inquietante A forest.