Archivo de Público
Jueves, 6 de Marzo de 2008

El 'Zorro del Desierto', una lección de estrategia militar

A base de astucia e imaginación, las fuerzas nazis de Erwin Rommel en África sitiaron durante dos años al ejército aliado.

JESÚS CENTENO ·06/03/2008 - 22:20h

A la izquierda, el general Erwin Rommel, líder de las Afrika Korps, durante una inspección de tropas en Libia. AP

“El mejor general será aquel que durante la guerra cometa menos errores”. Lo dijo Napoleón, pero la frase es aplicable para Erwin Rommel, el comandante nazi enviado al Norte de África para derrotar a los aliados en el Mediterráneo.

Rommel, apodado el Zorro del Desierto, aterrizó en Libia en febrero de 1941. Lo recibieron con malas noticias: el mariscal Graziani, al mando de las potencias del Eje en la zona, había abandonado el mando.

“No tardaré mucho en conocer estas tierras”, dijo Rommel para calmar los ánimos. Sin embargo, advirtió al Führer de lo que le esperaba. “La guerra aquí es totalmente distinta de cómo pueda imaginársela usted”. Eso sí, las relaciones con los italianos eran buenas. Según Rommel, eran pacientes, leales y valerosos, pero “mal armados y peor dirigidos”.

La realidad es que las incompetentes fuerzas italianas eran incapaces de progresar. El Führer, indignado, envió a las  Deutsches Afrika Korps, unidades de elite camufladas y uniformadas para el desierto, con dos palmeras cruzadas sobre una esvástica. Sólo debían defender el frente, pero, gracias a una estrategia eficaz, ocuparon casi toda la región, obligando a los aliados a replegarse hasta la frontera con Egipto.

Una estrategia agresiva

¿Cómo lo logró? Rommel estaba en inferioridad numérica, pero supo adaptarse al terreno. Por ejemplo, hacía circular camiones vacíos para hacer creer que avanzaba una columna de carros. Además, los informes de inteligencia aliados descartaban un ataque alemán y, en caso de producirse, no traspasaría la desértica zona de Mersa-el Brega. Pero Rommel no era de los que esperaban. Embistió al enemigo por sorpresa en un amplio frente. Otra de sus hazañas data de 1942, cuando hizo difundir que, desbordado ante un contraataque, había dejado de recibir suministros. El alto mando aliado cayó en la trampa y lo atacaron sin piedad. Esa noche, aprovechando una tormenta de arena, el Zorro del Desierto rodeó a su enemigo y lo fulminó tras atacar por varios costados.

Las batallas de El Alamein

En junio del 42, Hitler, inmerso en las operaciones del frente ruso, desoyó a su general. “Hoy me han ascendido a Mariscal de campo. Hubiera preferido que me hubiesen dado un par de divisiones más”, dijo Rommel. Si la lógica indicaba que los nazis debían conquistar Malta, base de los portaviones aliados, el Führer ordenó atacar el Nilo a pesar del peligro de la aviación británica. Mientras, en El Cairo, los convoys procedentes de EEUU traen miles de toneladas de armamento y abastecimiento.

Cuando las Afrika Korps llegaron a Al-Alamein con dirección Alejandría, Rommel no contaba con más información que su intuición. A pesar de sus ingeniosos ataques, los alemanes se hundieron debido a la lejanía del equipo y al desfallecimiento de las tropas, que padecieron disentería y difteria. Rommel, enfermo del hígado, se vio obligado a volver a Alemania sin cumplir su misión.

Por su parte, el general Montgomery reorganizó a los británicos. Restableció la disciplina, prohibió las acciones aisladas y demostró su capacidad de confundir al enemigo. En noviembre, reconquistó Tobruk. Después, Eisenhower desembarcaría en Casablanca. Y en mayo del 43, cayó Túnez, el último reducto nazi. El Reich ya era historia en África.