Archivo de Público
Jueves, 6 de Marzo de 2008

Asesores de paz para los países balleneros

La comisión internacional del sector negocia una tregua que evite su cisma

LOURDES GÓMEZ ·06/03/2008 - 22:14h

AFP - Un buque japonés cazaballenas para ‘investigación’ en aguas antárticas.

La Comisión Ballenera Internacional (IWC, en sus siglas en inglés) ha recabado la ayuda de expertos internacionales en resolución de conflictos para reformar su sistema de gestión interna y evitar su escisión. En el encuentro interanual de delegados de los 45 países miembros, observadores y ONG, que arrancó ayer en Londres, se aparcaron las cuestiones divisorias sobre la realidad y el futuro de la pesca de la ballena para debatir propuestas sobre cómo encauzar el proceso de negociación que facilite el consenso entre las partes enfrentadas.

Unos y otros confían en el asesoramiento de Raúl Estrada, presidente de la Cumbre sobre cambio climático celebrada en Kyoto en 1997, así como del mediador en las negociaciones de paz en El Salvador de 1991, Álvaro de Soto, para dar con una salida a la actual crisis. El debate durará hasta el sábado.

Japón, donde la pesca y el consumo de cetáceos forman parte intrínseca de la cultura y la economía, ha amenazado con abandonar la IWC y crear una comisión paralela si no se agiliza el proceso de adopción de resoluciones.

Punto muerto 

La IWC ha llegado a un punto muerto. Mantiene, por una parte, el compromiso con el objetivo marcado en la Convención de 1946 de "procurar la conservación adecuada de los bancos de ballenas y hacer posible el desarrollo ordenado de la industria ballenera". Persiste también la moratoria, de 1986, sobre la pesca de cetáceos, que incumple el bloque de países balleneros sin quebrar los estatutos internos. Y lleva 18 años revisando un posible programa de captura sostenida, que aún no se ha aprobado y que probablemente tampoco saldrá adelante en la conferencia general, prevista este año en Chile.

Una serie de cláusulas excepcionales permiten faenar a la flota ballenera de Japón bajo la excusa del "progreso científico". Noruega, mientras tanto, se acoge a su objeción a la moratoria para pescar medio millar de ballenas mink al año en el Atlántico. El país nórdico se ha fijado una cuota para 2008 de 1.052 ejemplares, la misma que en años previos, aunque rara vez la alcanza, según defiende el Gobierno de Oslo. Pequeñas comunidades de Alaska y otros territorios están excluidos de la veda del cetáceo.

Informes científicos de la IWC señalan que la población de algunas especies de ballena ha crecido desde 1986. Avalados por estos indicadores, los países balleneros demandan la suspensión parcial de la moratoria, mientras que el bloque contrario defiende el veto total a esta controvertida pesca. El avance en las negociaciones es, hasta la fecha, nulo; cualquier reforma necesita el apoyo del 75% de los miembros.

Propuestas de reforma del organismo

1 datos
La información científica debe prevalecer sobre los argumentos políticos en la discusión y negociación de resoluciones.

2 trabajo
Creación de dos grupos pequeños de debate para armonizar las posiciones de los respectivos bloques: "Protección pasiva", según los países pro-pesca; "conservación activa", según los ‘anti-pesca'.

3 reforma
Actualizar los objetivos de la Convención reguladora ballenera y agilizar los mecanismos de reforma de las resoluciones.

4 reglamento
Revisar las cláusulas que permiten a los miembros "excluirse" de las decisiones de la comisión; entre ellas, la moratoria de 1986.

5 conservación
Reconducir el debate hacia la conservación y gestión sostenidas de la industria ballenera, sin caer en ambigüedades éticas sobre el estatus especial de la ballena.

6 cultura
Respetar la diversidad cultural de cada país miembro del organismo.

7 participación
Promover una mayor participación internacional en la IWC y el contacto con otros organismos y agencias mundiales.