Archivo de Público
Jueves, 6 de Marzo de 2008

La Frontera y bye bye España

En La Frontera no quieren modelos de desarrollo como los de las islas vecinas

PANCHO TRISTÁN ·06/03/2008 - 19:54h

MIKEL AGIRREZÁBAL - Hasta hace muy poco, aquí las puertas de las casas estaban siempre abiertas

Mirando al horizonte, desde Sabinosa, puedes jugar a adivinar América. Aquí, en este lugar de la isla del Hierro, se termina España. Sabinosa es el último pueblo. Allí nace el Oeste. "Padecemos una triple insularidad", dice el alcalde David Cabrera, de la Agrupación Herreña Independiente. Quiere decir, el regidor, que aquí están al final de todo, lejos de todos los grandes centros de poder, de los peninsulares y de los canarios.

A la espalda del regidor Cabrera, por las ventanas, el mar coquetea con las costas escarpadas de la isla que es la vida. Bajo el despacho del alcalde, la entrada del Ayuntamiento de La Frontera al que pertenece Sabinosa. Se acerca el mediodía y en la calle apenas hay gente. Los 4.209 habitantes de La Frontera viven de la agricultura y de los servicios. Y alguien, en el Ayuntamiento, me dice: "Si puedes vete al lagartario".

Porque la de los lagartos es una de las muchas historias por las que uno puede empezar cuando trata de acercarse a El Hierro. Porque aquí, y de eso presumen los herreños, la naturaleza está primero, y la gente apostó por su mantener lejos de su entorno los grandes complejos turísticos. Pagaron por ello el precio de la ralentización del desarrollo económico. Y aunque tratan de pergeñar nuevas estrategias para crecer, y a pesar de que hay quien lamenta la falta de oportunidades de empleo para los más jóvenes, no quieren ni escuchar hablar de modelos de desarrollo como los de las islas vecinas.

En la Asociación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios Amador del municipio, un grupo de señoras se refieren a los problemas de la vivienda y del empleo. Lo mismo que en cualquier otro punto de España. Se han reunido para hacer los trabajos de un curso de bordado que siguieron en las últimas semanas. Así pasan el tiempo libre. Aquí proliferan las asociaciones: de vecinos, de jóvenes, de la tercera edad, de amas de casa... Sobre la mesa y los bordados se despliega una afirmación enorme: "Una vida como la de Madrid no la querríamos ni por nada".

Como en aquel título de Gabo 

Cuentan que hasta hace muy poco, las casas de las puertas se mantenían siempre abiertas. Como en aquel título de Gabriel García Márquez: "En este pueblo no hay ladrones". También lo cuenta el alcalde, que cree que la vivienda y el empleo son, como en casi todas partes en España, los principales problemas que se cuelan por este vecindario en el que las puertas ya no siempre están abiertas. El incipiente protagonismo de las llaves es una de las cosas que están comenzando a cambiar en los últimos tiempos. De entre los cambios, el más importante llegó el año pasado.
Esta España del extremo se partió en dos en el año 2007. El Pinar de El Hierro, la zona turística más importante de la isla canaria, se independizó de La Frontera el pasado día 15 de septiembre. Allí se encuentra actualmente el punto más meridional de España.

El joven alcalde David Cabrera admite que la segregación fue algo bastante duro para el municipio. Pero que se trata de mirar adelante. Porque siempre quedan cosas por resolver. Como la dependencia de las islas más grandes para afrontar determinados problemas, o para ir al médico cuando la salud se complica. O como el diseño de un modelo turístico respetuoso con el medioambiente. Ahí está la pelea por el futuro en esta otra España que se llama La Frontera, donde cuidan con celo unos lagartos enormes y donde la gente sabe que, a pesar de todo, aquí la vida es un lugar tranquilo y casi siempre cómodo.