Archivo de Público
Miércoles, 5 de Marzo de 2008

El Algarrobico, una espera demoledora

El derribo de El Algarrobico, convertido en el símbolo de la lucha contra el urbanismo más atroz, está estancado desde hace dos años en un complejo embrollo burocrático y judicial

MANUEL ANSEDE ·05/03/2008 - 22:30h

Francisco Bonilla - Vista del hotel en construcción ayer.

"Se le ha borrado la i", dice con una sonrisa Miguel García Maldonado, técnico responsable de la obra del hotel El Algarrobico, mientras señala la fachada del edificio, en la que se puede leer: hotel legal. En julio, activistas de la ONG Greenpeace desembarcaron en la playa de El Algarrobico, en Carboneras (Almería), y asaltaron el hotel, convertido en un símbolo del urbanismo más atroz, para pintar en su fachada una denuncia: ilegal. La i desapareció a las pocas semanas bajo una capa de pintura blanca. "¿Quién habrá sido?", insiste, socarrón, el aparejador contratado por la promotora Azata del Sol.

Oficialmente, no hay responsables de la contrapintada. Nadie puede mover una brocha en el edificio ya que, desde febrero de 2006, las obras están paralizadas por mandato judicial. Según el criterio del Ministerio de Medio Ambiente, ratificado por la Audiencia Nacional, la mitad del hotel invade los 100 metros de servidumbre del dominio público marítimo-terrestre, de acuerdo con la actual Ley de Costas. El Algarrobico, además, se encuentra en suelo protegido, en la misma playa del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en la que se rodó la toma de la ciudad de Aqaba en la película Lawrence de Arabia.

Aquella medina de cartónpiedra por la que cabalgaban Peter O'Toole y Anthony Quinn desapareció tras el rodaje del filme, en 1962, pero derribar los 65.000 m3 de hormigón armado de El Algarrobico no va a ser tan sencillo. Además de las toneladas de escombros y basura que se acumulan en el interior, las administraciones se enfrentan a un complejo embrollo burocrático y judicial en el que nadie tiene las manos completamente limpias.

El hotel, de 21 plantas y 411 habitaciones, se ha asomado al Mediterráneo gracias a la permisividad de la Junta de Andalucía, los titubeos del Ministerio de Medio Ambiente y, sobre todo, el apoyo del Ayuntamiento de Carboneras, gobernado por el PSOE, que concedió a Azata la exención de tasas e impuestos municipales para la construcción del hotel.

Las versiones de las diferentes partes rara vez coinciden. Quizás por ello, una frase de Lawrence de Arabia circula por Carboneras: "Puede que exista el honor entre los ladrones, pero no entre los políticos".

Para la responsable de la campaña de costas de Greenpeace, María José Caballero, en este proceso no hay inocentes: "La Junta de Andalucía ha faltado a la verdad porque ha tratado de ocultar que el paraje de El Algarrobico es un sitio protegido. El Ministerio de Medio Ambiente, por su parte, permitió construir en una zona en la que se estaba deslindando y el Ayuntamiento de Carboneras ha sido el que más ha mentido, con diferencia".

Para la activista, "el actor que menos culpa tiene aquí es la promotora Azata, que tenía licencia". Durante el día de ayer, ni el alcalde ni ningún edil de Carboneras contestó a las preguntas de Público.

La foto de la victoria

A pesar de su actitud errática en el proceso, el Ministerio de Medio Ambiente, dirigido por Cristina Narbona, ha convertido el acoso judicial a El Algarrobico en la divisa de su legislatura. En los cafés de Carboneras, se dice que la demolición del hotel es para Narbona lo que la retirada de las tropas de Irak fue para Zapatero. Algunos, incluso, no descartan la foto antes del 9 de marzo.

El portavoz de la promotora, Antonio Baena, es contundente: "Si Narbona quiere hacerse una foto, tendrá que llegar a un acuerdo con nosotros y serán los contribuyentes los que tendrán que pagar esa imagen". Baena coincide con la postura de Greenpeace: "La madre del Algarrobico es Azata, pero los padres son el Ayuntamiento de Carboneras y la Junta de Andalucía al alimón", sostiene.

En su opinión, "más que tirar hoteles, la Comunidad andaluza necesite que se visiten". En este aspecto, su discurso repite el del alcalde de Carboneras, el socialista Cristóbal Fernández. Ambos dibujan un pueblo sin agricultura, a causa de las restricciones del Parque Natural, con los pescadores de bajura en el paro, un sector de la construcción en crisis y una industria que ha tocado techo. "Carboneras es la cenicienta de Almería y si derribas El Algarrobico, tiras abajo todo el proyecto turístico", advierte Baena. Su propuesta es quimérica. "Nosotros queremos seguir adelante y construir los otros siete algarrobicos que contemplaba el plan inicial en una segunda línea de playa", apunta.

La presidenta de Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, María del Mar Ruiz, niega la mayor. "Carboneras es una localidad potente, tiene una desaladora, una cementera y una central térmica", replica. "No necesitamos hoteles como El Algarrobico, lo que queremos es que esto no ocurra nunca más. Aquí hay un lío tremendo que es necesario esclarecer cuanto antes", añade.

 El Algarrobico se ha visto envuelto en dos años en un intrincado laberinto legal

Julio de 1988

Entra en vigor la nueva Ley de Costas, que sustituye a la de 1969. Según la promotora Azata, antes de su puesta en marcha, solicitan la aprobación de El Algarrobico.

Diciembre de 1994

El 75% del término municipal de Carboneras pasa a formar parte del Parque Natural de Cabo de Gata.

Junio de 1999

Azata compra los terrenos a las sociedades Río Alías y Parque Club Algarrobico, participada por la Junta de Andalucía.

Octubre de 2001

Azata se beneficia de la exención de tasas e impuestos municipales para la construcción del hotel.

Mayo de 2003

Empiezan las obras del hotel.

Septiembre de 2005

El alcalde de Carboneras, el socialista Cristóbal Fernández, afirma que El Algarrobico es legal porque está "en suelo urbano".

Febrero de 2006

El Ayuntamiento de Carboneras paraliza las obras por mandato judicial.

Mayo de 2006

El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, anuncia la demolición.

Enero de 2007

La Audiencia Nacional impone una franja de servidumbre de 100 metros para El Algarrobico. Además, el paraje de El Algarrobico pasa a ser público y no urbanizable gracias al nuevo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Cabo de Gata.

Julio de 2007

Activistas de Greenpeace escriben la palabra ilegal con letras gigantes en la fachada del hotel.

Agosto de 2007

La promotora pide 300 millones de euros para pactar la expropiación del hotel.