Archivo de Público
Miércoles, 5 de Marzo de 2008

La segunda vida de 11 millones de móviles

El 90% de los componentes del teléfono que se depositan en un contenedor de reciclaje es reaprovechado.

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·05/03/2008 - 21:30h

Tragamóvil - Contenedor para depositar móviles.

En la actualidad, funcionan en España unos 50 millones de teléfonos móviles. La vida media de cada aparato es de 18 meses. Cada año, dejan de utilizarse 20 millones de terminales. Es mucha chatarra. Pocos usuarios depositan el móvil desechado en tiendas de telefonía o puntos limpios para su reciclaje, así que la mayoría se acumula en un cajón olvidado o se tira con el resto de la basura. Todo esto, pese a que en el proceso de reciclaje de un teléfono móvil se aprovecha el 90% del aparato, según explica el director comercial de la Fundación Tragamóvil, Julio Lema. Esta fundación, formada por los principales fabricantes y operadores, se encarga del sistema de gestión del móvil como residuo, una vez que se apaga por última vez. Desde 2002, han recogido 11 millones de teléfonos móviles (unos 1,4 millones de kilogramos).

De un móvil, se extraen cobre, hierro, plástico, vidrio, oro y plata. Se aprovecha todo, la carcasa, las placas de circuito, los componentes eléctricos y las baterías. Éstas pueden ser de níquel-cadmio, níquel-metal hidruro e ión-litio, y son los componentes más peligrosos debido a su toxicidad, por lo que se retiran de forma manual y se entregan a un gestor autorizado de residuos peligrosos. El resto de metales se recicla para diferentes usos.

Los plásticos pueden convertirse en parachoques, salpicaderos de automóvil o en una tubería, mientras que el acero, hierro y aluminio se emplean en la industria electrónica y de automoción. Tragamóvil envía toda la mercancía a Indumetal Recycling, una empresa ubicada en Vizcaya, donde se identifican los equipos reutilizables y se separan a mano los componentes potencialmente peligrosos, como las baterías.

Ya sin la batería, el aparato pasa a la molienda y trituración para obtener la materia prima secundaria, formada por los diferentes metales, y ofrecerla a las industrias de automóviles, electrónica y fabricación de vidrio.

Reciclado de componentes

No sólo se reciclan los teléfonos, sino también todos sus accesorios y complementos, como cargadores, transformadores, bases, teclados, antenas, manos libres, equipos bluetooth.

El director comercial de la Fundación Tragamóvil expone que el objetivo de la recogida selectiva de móviles y su reciclado es conseguir un ahorro en recursos naturales y energía, así como evitar que los residuos acaben en lugares inadecuados y afecten al medio ambiente, como es el caso de las baterías que contienen plomo, mercurio y cadmio, elementos contaminantes para el entorno.

Desde que en 2005 se aprobó el Real Decreto sobre Aparatos Eléctricos y Electrónicos y la Gestión de sus Residuos, es obligatoria la recogida selectiva de los deshechos eléctricos y electrónicos. En España, hay unos 800 puntos de recogida en tiendas de telefonía, universidades, ayuntamientos y puntos limpios. La Unión Europea ha fijado para España el objetivo de recoger y gestionar cuatro kilogramos de aparatos eléctricos y electrónicos por habitante y año.

En esta gama de productos, se incluyen reproductores mp3, ordenadores, televisores, frigoríficos, impresoras, faxes, cámaras fotográficas, fotocopiadoras y, por supuesto, teléfonos móviles. Es un objetivo "poco ambicioso", a juicio del director general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, Jaime Alejandre, ya que se contabilizan por igual frigoríficos y móviles, por ejemplo. En España, se ha incorporado un paso más: un objetivo por tipo de aparato. Así, en 2010, se deberá recoger el 85% de los aparatos que se pongan en el mercado; en 2012, el 90% y en 2015, el 95%.

El borrador del Plan Nacional Integrado de Residuos marca como meta la valorización, reutilización y el reciclaje en 2010 del 75% de los electrodomésticos, así como del 85% de los equipos informáticos y de electrónica de consumo. Los móviles han sido considerados como pequeños electrodomésticos en este plan, que se aprobará previsiblemente en verano.

En 2015, el objetivo marcado para valorización, reciclaje y reutilización es del 80% para electrodomésticos y del 90% para equipos informáticos.

Además, el plan marca un aumento de la red de recogida para garantizar que los ayuntamientos pongan puntos de entrega de móviles y que poblaciones aisladas cuenten con algún punto limpio en su entorno. Se deberá ampliar la cifra de puntos limpios hasta los 2.000 en 2015.

En cuanto a la posibilidad de premiar al consumidor que recicla su móvil, el director de Calidad y Evaluación Ambiental explica que eso "sería una política comercial de cada empresa" y añade que por ahora el Ministerio no se plantea lanzar "un plan renove para teléfonos móviles". "Sería más bien al revés, ya que, con la nueva legislación, el fabricante ahora tiene que costear la recogida y el tratamiento adecuado del residuo, por lo que el precio puede encarecerse", concluye.

 La basura tecnológica

Generación de residuos

Por término medio, cada ciudadano produce anualmente 14 kilos de basura tecnológica. Si no se toman medidas con el actual ritmo de crecimiento, esta cantidad se duplicará en 2017.

Tratamiento inadecuado

Más del 90% de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se deposita en vertederos, se incineran o se valorizan (reaprovechan) sin ningún tratamiento previo.

Aumento exponencial

La basura que procede de los aparatos eléctricos crece tres veces más rápido que el resto de los residuos urbanos.

Basura en las ciudades

Cada persona genera unos 524 kg. de residuos al año, una tasa algo por debajo de la media europea (580 kg.). Pero el crecimiento es notable, con un 62,2% más de basura entre 1990 y 2004.

Vertederos

Cerca de la mitad de los residuos urbanos se tira en vertederos controlados y apenas el 3% acaba en vertederos incontrolados, según los últimos datos de 2004. El 30% de la basura fue a plantas de compostaje y un 9%, a reciclado o reutilización. Un 6 % se usó en incineración para obtener energía.